martes, 30 de julio de 2013

Capítulo 145

Niall: ¡Vale, Alejandra!

Alejandra: No es que, ¡encima que vengo a preocuparme por tu novia!

Andrés: Ella no quiere que te preocupes por ella, ¡la jodiste la vida! ¡Tú la metiste en esto así que no vengas ahora a sacarla de ello!

Alejandra: ¡Otra vez! -gritas- Yo no la metí en nada, se metió ella sola

Harry: ¡Vámonos Alejandra, no tiene sentido seguir con esto!

Alejandra: Si según tú esto es una mierda, ¿qué haces que no la sacas de ella?

Andrés: ¿Qué crees? ¿Que es muy fácil?

Alejandra: ¡Claro que no! Por eso veníamos a hablar con ella, ¡para ayudarla! -gritas sin hacer caso a nadie-

Andrés: Me costó una eternidad curar el daño que tú la hiciste, ¿y ahora vienes de salvadora?

Alejandra: Yo no vengo de nada, ¿se supone que tú eres lo mejor que podía encontrar?

Andrés: Si, y no tiene tan mal gusto cuando se folló a tu novio

Un ataque de rabia sube por tu cuerpo y un impulso te lleva a querer arrancarle la melena que tiene. Tus manos cortan el viento cuando van hacia él. Algo te coge de la cintura y te eleva por los aires. Cada vez estás más lejos de él. tu impotencia hace que patalees en aire.

Alejandra: ¡Bájame! ¡Suéltame! -gritas enfadada-

Ves, de espaldas, como giras la esquina y te alejas de la puerta de la casa en la que ahora mismo está viviendo Estefanía. Quien te estaba agarrando te deja en el suelo. Ves a Zayn y le miras enfurecida.

Alejandra: ¿Por qué lo has echo?

Zayn: Se os estaba yendo de las manos

Alejandra: ¡No pasaba nada! ¡Ese es un gilipollas! -señalando con la mano abierta en el aire-

Zayn: Déjale. Déjala, ella sabrá lo que hace

Alejandra: Tú no conoces a Andrés, la obligó a hacer cosas que ella no quería en tiempo atrás, puede que él haya sido el causante de que ahora esté así

Zayn: ¡Y puede que no! ¿Qué más da? Lo importante es que ahora Estefanía está echa una mierda y no quiero que vosotras lo estéis también. A Irene la ha destrozado con lo que la ha dicho y Carolina no está para sustos, lo último que necesita es verte como te estaba viendo ahora mismo

Te das media vuelta, te pones de espaldas a Zayn y muerdes tu puño cerrado.

Alejandra: ¡JODER! -gritas-

Desatas toda tu ira en el muro que tienes al lado pegándole un puñetazo. Uno detrás de otro. Zayn corre hasta a ti pone las manos en tus hombros. Frenas tu puño.

Zayn: Vamos, sólo quedan unas horas, nos vamos de aquí y te olvidas de todo

Alejandra: No me voy a olvidar, lo que voy a hacer es obviar los problemas, huir como una cobarde

Zayn: No estás teniendo unos buenos días aquí, pero ya se van a pasar

Alejandra: No quiero que se pasen, Zayn, quiero volver a atrás, quiero que esto nunca haya ocurrido

Zayn: Pero eso no lo puedes hacer, eso si que es una actitud cobarde, lo que ha pasado ha pasado no hay vuelta atrás

Oyes unas pisadas fuertes, te das la vuelta y ves a Harry, jadeando por la carrera que se ha debido echar. Llega hasta a ti y te mira asustado. Tu puño tiene sangre, no te habías dado ni cuenta.

Harry: Pasa de ese tío, hemos querido ayudar a Estefanía, ¿no se deja? Pues que se vaya a dar un paseo, nosotros no vamos a estar pendiente de ella

Alejandra: Para vosotros es muy fácil, pregúntale a Irene si ella va a olvidar lo que la ha dicho

El resto del grupo llega a donde estáis vosotros.

Carol: Ale, ¿qué te ha pasado? -mirando tu puño-

Zayn: Nada...

Alejandra: Nada, ya sabes lo bestia que soy -sonriendo tiernamente-

Agarras con fuerza tu muñeca a modo de torniquete haciendo que levemente tus nudillos se relajen y así poder calmar un poco el dolor.

Niall: Vámonos de aquí

Le hacéis caso y os vais de esa calle. No tardáis en llegar a casa de Irene. Subes con ella, saludas a sus padres y te acompaña a la habitación.

Alejandra: Me voy a duchar

Irene: Vale, cuando termines me avisas para meterme yo

Miras su mano apoyada en el picaporte, está temblando. Elevas la vista y miras a tu amiga. Ella aparta la mirada y cierra la puerta. Abres el grifo de la ducha y empiezas a desnudarte. Miras el espejo. Otra vez esa horrible figura. Te das la vuelta decidida a abrir la tapa del váter pero cierras los puños esclavizándote. Andas unos pasos hasta ella pero en lugar de hacer lo que estás acostumbrada a hacer te giras un poco hacia la derecha y entras en el plato de ducha. Cierras la mampara y te metes debajo del chorro de agua. Está muy fría y hace que te estremezcas. Cierras los ojos y dejas que siga cayendo sobre tu espalda. No aguantas más y giras el grifo para que salga un poco más caliente. La temperatura perfecta para sumergirte en tus pensamientos.

Alejandra: Déjanos pasar

Andrés: No, no voy a dejaros

Irene: Nuestros amigos están dentro

Reproduces todos los echos en tu mente a la perfección, todavía los tienes muy recientes.

Estefanía apareció por detrás empujando a Zayn y Harry al exterior de la casa. Los cuatro os la quedasteis mirando. 

Estefanía: Hombre, mira, mis queridas amigas -dice mirándoos de arriba a abajo- ¿Qué os trae por este barrio de mala muerte?

Irene: Tú, nos traes tú y en lo que te has metido

Estefanía: ¡Anda! -haciéndose la sorprendida- ¿Ahora te preocupa lo que me pase?

Cierras los ojos para visualizar mejor a Estefanía. Tenía el pelo mucho más largo y algo había cambiado en el tono de su color pero no te detuviste a intentar distinguirlo.

Carolina: Siempre lo ha hecho

Estefanía: ¿Si? -mirando ahora a Carolina-

Su vista se frenó en ti. Sonreía plácidamente. Niall cogió tu mano y la apretó con fuerza. Estefanía la miró y sonrió más todavía. Se acercó a vosotros y empujó con el dedo índice vuestras manos haciendo que se balancearan ligeramente. 

Tu mano se mueve en la ducha al mismo ritmo que lo hizo hace unos minutos.

Estefanía: Que monos -arrugando la nariz- ¿Te la has tirado ya? -dice en inglés mirando a Niall y señalándote a ti- 

Se dio la vuelta para hablar con Ángel. Se abrió paso entre vosotros y situó entre ambos.

Estefanía: ¿Has visto? Esta es la zorra -pone la mano sobre tu hombro- y este el capullo -señalando a Niall- de los que te he hablado  

Oíste como Zayn preguntó a Carolina que había dicho, cosa que hizo que tu mirada viajara rápido hasta él y luego de nuevo a Estefanía. 

Irene: Estefanía, te sienta fatal eso que te metes

Estefanía rió con ganas. 

Estefanía: Si, mami, te haré caso, está claro que tú sólo quieres lo mejor para mi -soltándose de vuestros brazos y yendo hasta Ángel-

Cierras los puños con impotencia. Tenías que haber reaccionado, te quedaste parada como una tonta sin saber que decir en ningún momento. Zayn tenía razón, no tienes lo que hay que tener para ponerte enfrente de una persona bajo el efecto de las drogas y decirle lo que le tienes que decir. Apoyas la cabeza en los azulejos de la pared.

Ángel rió irónico. 

Carolina: ¿Y tú de que te ríes? -prepotente- 

Harry fue por detrás de ellas y tocó un brazo de Carolina para que se calmara. A Estefanía se le cambió la cara. 

Estefanía: De lo que le da la gana, ¿algo que decir? -envalentonada hacia ella- 

Zayn se interpuso entre medio de ellas y entonces reaccionaste.

Alejandra: Si -dijiste sin más-

Estefanía se dio la vuelta hacia ti muy enfadada y andó unos pasos hasta posicionarse enfrente tuya. 

Estefanía: Ah, ¿si? -girando el cuello para tumbar su cabeza hacia la derecha-

Irene: Estefanía, sólo queríamos ayudarte 

Recuerdas perfectamente ese momento. Estefanía no dejaba de mirarte. Sus pupilas eran enormes, su aliento apestaba a alcohol. Tus manos se abrían y se cerraban igual que ahora en la ducha pero en ese momento buscabas la mano de Niall que nunca llegó.

Estefanía: Claro, tuve tanto apoyo vuestro cuando lo necesitaba de verdad... -dice irónica sin apartar la vista de ti-

Irene: Sabes que no llevabas razón

Estefanía: Es verdad, tenía que habérmelo tirado cuando tuve la oportunidad sin haberla dicho nada a ella, -dice en inglés mirando a Niall- fui tonta -encogiéndose de hombros sonriendo maliciosamente-

Miraste a Niall y él agachó la vista. 

No entiendes por qué lo hizo ni a qué se refería Estefanía, lo único que sabes es que hay algo que Niall no te ha contado todavía.

Irene: Deja de decir estupideces, nosotras te queríamos ayudar pero no e dejabas

Entonces Estefanía se dio la vuelta para dirigirse a Irene. 

Estefanía: Vosotras nunca habéis sabido ser amigas. Tú -refiriéndose a Irene- sólo tenías una amiga que era esa a quien tanto defiendes pero, ¿ahora? Ahora no os tenéis. Los amigos no son para siempre. Yo también creía tenerlas pero pronto me di cuenta de que no sirven para nada.

Carolina: Ya no sabes ni lo que dices, estás hasta arriba de drogas

Estefanía: Creo que nunca he estado más segura de lo que decía. -mirando a Carolina- Las amigas no existen o si no, decirme, ¿dónde está Belén?

Las lágrimas se disimulan entre el agua de la ducha pero eso no quiere decir que no estén saliendo de tus ojos. Esa pregunta dolió en lo más hondo de vuestro corazón, volviendo a abrir heridas que todavía no habían ni empezado a cicatrizar.

Harry: Belén está donde ha decidido quedarse

No sabes de dónde se sacó la traducción de lo que Estefanía había dicho pero la entendió a la perfección, debe ser que si que es verdad que ha aprendido algo de Español en este tiempo.

Irene: Eso no es de tu incumbencia, decidiste dejarnos hace ya mucho tiempo

Estefanía: Porque vosotras ya me habíais apartado sin daros cuenta. Todas habíais elegido a Alejandra. No erais amigas mías. No erais ya nada para mi.

Carolina: Eso lo estás diciendo desde el dolor, no eres objetiva

Estefanía: Oh, créeme que si que lo soy. Y si no me da igual, -sacudiendo la cabeza- no quiero que vengáis a ayudarme, no quiero nada de vosotras. Quiero lo mismo que me disteis en su momento. Soledad. Olvidarme e iros con vuestros perfectos novios a continuar con vuestras perfectas vidas

Alejandra: ¡Tú que sabrás de nuestras vidas!

Irene: Estefanía, por favor, queremos ayudarte...

Estefanía: ¡Que no quiero vuestra puta ayuda! -le grita muy cerca de su cara- Que no quiero tu ayuda Irene. No te quiero en mi vida. No eres nadie ya para mi. ¡Olvidarme! Cuanto más lejos estés de mi mejor. No quiero volver a saber nada de ti ni de ninguna de vosotras. ¿Te queda claro? -grita-

Irene parpadeó pero no hizo ni un puchero. Es fuerte y Estefanía lo sabía. No dio pie a una sola palabra más ya que se giró y entró en casa con un portazo finalizando la conversación.

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