Alejandra: cielo, estrellas, astros, espíritus y destino, todos atentos que he puesto el pie derecho primero en el suelo, ¿Os habéis enterado? Os lo digo porque ayer no le hicisteis ni puto caso
Ríes por la tontería que acabas de hacer. Te pones de pie y andas hacia el baño individual. Te suena la alarma del móvil. Lo pones en reproducir y el teléfono empieza a hablar.
Teléfono: buenos días Alejandra
Alejandra: hola –dices como si pudiera oírte-
Te miras al espejo. “Madre mía, que cara” piensas. Tienes los ojos hinchados y la cara muy roja. Te recoges el pelo en una trenza de espiga. Coges el rímel.
Alejandra: no, mejor no –dices estirándote la piel y mirándote el ojo- están hinchados y si te echas rímel los resaltarás -te aconsejas a ti misma-
Coges la raya.
Alejandra: no, tampoco porque me van a picar y no me voy a poder rascar.
“Tampoco nada de colorete hoy”. Guardas todo y vas al salón. Como suponías no hay nadie. El teléfono empieza a decir cosas importantes.
Teléfono: esta tarde tienen concierto los chicos así que búscales y no te enrolles mucho con
Tapas el altavoz. No quieres escuchar lo que va a decir. Lo conoces porque tú misma lo grabaste. Andas a un cuadrado de metal que cuando llegaste a esa habitación te dijeron que era para el servicio de habitaciones pero nunca lo has utilizado. Tiene un gran botón rojo y más abajo agujeros. Le das a pausa a la grabación y pulsas el botón.
Señora: ¿si?
Alejandra: hola, llamo de la habitación 3325
Señora: si, ¿que desea?
Alejandra: ¿me podía subir el desayuno?
Señora: sabe que no va incluido en el precio, ¿verdad?
Alejandra: no hay problema
Señora: perfecto, ¿y que desea?
Alejandra: me sube, por favor, un Cola-Cao -haces una pequeña pausa para pensar- con una palmera y un bollo de chocolate y un zumo de naranja con unas tostadas y mantequilla
Señora: está bien, en diez minutos lo tendrá en la 3325
Sueltas el botón. Activas el reproductor.
Teléfono: el cumpleaños de Harry está cerca así que recuérdale a Irene que tenéis que pensar un regalo que, con la cabeza que tiene, se le habrá olvidado
Chistas la lengua riendo.
Teléfono: luego come rápido y ve al sitio donde darán el concierto y prepárales todo para que tus chicos estén tan perfectos como siempre, que tengas un buen día, Ale
Sonríes. Llaman a tu puerta. “Joder que rápidos se han pasado los 10 minutos”. Vas en pijama. Abres. Un chico moreno de metro ochenta más o menos trae el carro con tu desayuno. Os miráis a los ojos.
Chico: hola –dice sonriendo-
Tiene una sonrisa perfecta. Te echas a un lado para dejarle pasar. Te tocas el pelo recogido y te colocas la trenza. El chico echa la leche en el vaso.
Chico: ¿así? –dice cuando llega a una altura en el vaso-
Alejandra: eh, si, gracias –no sabiendo que decir-
El chico ríe y se coloca el traje. Se dirige a la puerta que tú todavía no has cerrado. Va a salir pero antes te habla.
Chico: perdona la impertinencia
Alejandra: dime
Chico: ¿puedo saber tu nombre?
Sonríes.
Alejandra: Alejandra
Chicos: bonito nombre –sonriendo-
Alejandra: gracias, ¿cómo es el tuyo?
Chico: James
Sientes un pinchazo en el corazón y se te borra la sonrisa de la cara. Niall James, Niall James Horan Gallagher. “Vaya casualidad” piensas.
James: ¿todo bien?
Alejandra: si, sólo ha sido un recuerdo
James: ¿estarás aquí mucho tiempo?
Levantas una ceja.
Alejandra: ¿que quieres? –ya te sientes más cómoda, intenta lo que todos-
James: conocerte, no todos los días se sirve el desayuno a chicas tan guapas como tú
Alejandra: mira, creo que te estás confundiendo de chica –dices cerrando la puerta-
James: pero…
Cierras del todo. Caminas hacia el carrito. Vuelve a sonar la puerta. Vas y abres, ahí está el chico.
James: que le aproveche a la señorita –dice plegando un poco las piernas-
Alejandra: gracias – sonríes y cierras de nuevo-
Te diriges de nuevo al carrito. Ves el chocolate a un lado y el zumo al otro. Si te comes el chocolate será como volver a caer de nuevo en las lágrimas. El chocolate siempre te consuela. Decides beber un trago de zumo.
Alejandra: será como mirar para adelante e intentar ser feliz –intentando convencerte a ti misma-
Te sientas en el sofá con el zumo y empiezas a mirar WhatsApp's. Tienes uno de tu madre, otro de tu prima, de un amigo de Madrid, de Irene y de Louis. Primero miras el de Irene.
“Ale, hemos salido a desayunar pero no te hemos despertado porque hemos pensado que te venia bien descansar. Cuando estés lista llámame y hablamos. Te quiero :)”
Sonríes y miras los demás mensajes. Sonríes con el de tu amigo, el de tu prima hace que se te ponga la piel de gallina y el de tu madre hace que te emociones. No pensabas que ibas a echar tanto de menos a tu gente.
Miras el mensaje de Louis.
“Buenos días princesa” Sonríes aunque te extraña que Louis te llame así. Sigues leyendo. “Quiero verte y hablar contigo pero tiene que ser a solas. Lo necesito. No pienses mal, por favor, no puedo verte mal. Te quiero”.
Abres mucho la boca. Ese mensaje no lo ha escrito Louis, eso está claro. Quieres pensar que ha sido Niall pero es difícil no hacerlo. Quieres que salga pronto de tu cabeza pero lo único que consigues es tenerlo cada vez más hondo en tu corazón.
Desplazas el dedo de izquierda a derecha por el nombre de Louis para llamarle.
Louis: buenos días pequeña
Alejandra: hola Louis –cada vez que te llama así te hace reír-
Louis: ¿que tal?
Alejandra: mejor, ¿oye que es ese WhatsApp que me has mandado?
Louis: ¿que?
Alejandra: el Whatsapp
Louis: yo no te he mandado ninguno hoy
Alejandra: pues tengo uno tuyo, ¿como lo explicas? –dices riendo, ya sabías que no había sido él-
Louis: pues no lo sé, ahora lo miro y te llamo
Alejandra: vale, hasta ahora
Louis: espera, ¿no vas a venir?
Alejandra: ya es tarde, no creo que coma, acabo de desayunar
Louis: joe… bueno pero es porque no tienes hambre ¿no?
Alejandra: si
Louis: ¿seguro? -insiste-
Alejandra: claro, no te preocupes
Louis: bueno pues te esperamos a las cinco y media en el escenario, no llegues tarde que hay muchas cosas que hacer
Alejandra: estaré puntual, como siempre
Louis: vale
Alejandra: hasta luego
Louis: espera –exclama-
Alejandra: ¿que pasa?
Louis: tráete el uniforme puesto pero en una pequeña maleta tráete ropa para salir.
Odias el uniforme de trabajo pero los superiores de los chicos os obligan a llevarlo.
Alejandra: ¿ropa de salir? ¿Para que? –preguntas extrañada-
Louis: hemos dicho de salir después del concierto a algunas discotecas de por aquí
Alejandra: pues a mi no me apetece mucho... seguramente luego me vuelva para la habitación
Louis: ey, Ale, no me jodas, vamos a salir todos juntos como hacía tiempo que no salíamos, vente por favor
Alejandra: bueno ya veré pero no creo que me quede
Louis: cuento contigo, no me falles
Alejandra: no te prometo nada
Louis: bueno te dejo que vamos a comer
Alejandra: hasta luego Louis
Louis: adiós pequeña
Cuelgas.