viernes, 12 de julio de 2013

Capítulo 135

Carolina: Tranquila, la semana que viene tengo la primera revisión

Alejandra: ¿La semana que viene? Pero ¿de cuanto estás?

Carolina: De casi cuatro meses

Alejandra: La primera ecografía es a los tres meses -levantando una ceja-

Carolina: Ya lo sé, pero me la quiero hacer en Madrid

Alejandra: Pero ahora más que nunca con lo que te dio ayer no puedes espear

Carolina: Si ya he esperado casi cuatro meses puedo esperar una semana

Alejandra: No sé yo, creo que deberías ir Carol

Carolina: Aquí no conozco a nadie...

Alejandra: Los chicos seguro que conocen a un buen médico

Carolina: Si te hubieras sacado tu doctorado podrías hacerlo tú...

Chistas la lengua.

Alejandra: Ahora estaría terminando 1 de bachillerato, no te habría podido hacer nada, además sin la máquina, ni yo ni nadie

Carolina te saca la lengua.

Carolina: Tengo ganas de verle... -abrazando su estómago-

Alejandra: Pues no te queda ni nada... -moviendo la mano de arriba a abajo fácilmente-

Carolina: ¿Qué crees que será? -mirando su tripa-

Alejandra: ¡¿Cómo lo voy a saber?! -te sale un pequeño gallo al principio de la frase-

Carolina sonríe al oírlo. Se pone de pie y se dirige a colocarse en frente del espejo.

Carolina: Mira, ya va creciendo -pasando su mano derecha por la tripita que va cogiendo volumen-

Alejandra: Eso son michelines, déjate de tonterías -andando hacia ella-

Carolina se gira riendo, coge un cojín que había en el suelo y lo tira.

Alejandra: Ahora es sólo un feto, hasta el cuarto o quinto mes no empezarás a notar nada y depende de la persona

Carolina: No noto las pataditas, ¿es normal?

Alejandra: Claro, ahora deberías notar como mariposas o cosquilleos en el útero, como si algo rozara con tus paredes pero las patadas como tal hasta el sexto mes. Ahora viene lo mejor. Las náuseas y irán desapareciendo, por otra parte es probable que tus encías estén más sensibles y sangres al cepillarte, es por el aumento del flujo sanguíneo, ten en cuenta que ahora son dos corazones latiendo en un cuerpo.

Carolina: Joder, dos corazones

No para de mirar su tripa en el espejo. La verdad es que sí que ha empezado a crecer, eso es síntoma de que todo va bien, el bebé se está desarrollando con normalidad.

Belén: Chicas, ¿podéis venir al salón?

Te gira al oír la voz de tu amiga. Sonríes al verla. Está especialmente guapa.

Carolina: Claro, vamos -empujando tu espalda para que andes-

Las tres juntas vais al salón donde Irene os está esperando sentada en el sofá.

Irene: Me estás asustando Belén

Belén sonríe ampliamente.

Belén: Sentaros anda -mirándoos a vosotras-

Carolina camina al sofá y tú la sigues con una gran sonrisa en la cara. sabes que os quiere decir.

Belén: Os tengo que decir algo, chicas

Irene levanta una ceja. Tu observas con impaciencia a Belén. No te puedes creer que lo vaya a hacer público lo que viste ayer. Belén se muerde el labio inferior, nerviosa.

Carolina: ¡Belén! Joder, ¡qué nos tienes en ascuas!

Belén ríe nerviosa y tú la sigues. La miras intentando transmitirla algo de calma. Sabes que no es fácil lo que va a hacer. No sabes cómo se lo van a tomar tus amigas. Es algo extraño teniendo en cuenta la postura de sus padres respecto a este tema. "Si se enteraran de lo que ha cambiado su hijita en este viaje..." piensas. Irene y Carolina te miran desorientadas. No entienden nada.

Belén: Quiero presentaros a alguien...

Ambas siguen sin entender nada.

Belén: Es muy especial para mi...

Irene mira a todos lados. Tú ríes al verla. Belén camina hasta la puerta y la abre. Carolina se inclina para ver quién hay al otro lado. Irene no se mueve, sólo la cabeza. La chica que cruza el arco de la puerta es más alta que Belén. Lleva el pelo muy corto, teñido de negro. Va vestida con unas mallas negras y unas botas de militar. Lleva una camiseta que ella misma ha cortado las mangas. Es de color de camuflaje con una calavera en el centro. Una dilatación de unos 12 milímetros destaca en su oreja izquierda y en la derecha un cuerno blanco que cuelga de su lóbulo. Un círculo agujerea su nariz. Belén sonríe al verla. Se pone un poco de puntillas y la besa suavemente en los labios. Las bocas de Irene y Carolina se abren paralelas. Tú, que estás en medio, las cierras llevando tus manos de abajo hacia arriba. No las quitas porque volverían a abrirse y tú no puedes reír ya más. Belén camina hasta donde estaba de la mano de la chica.

Belén: Bueno, esta es Ginna, mi novia

Ya habías quitado tus manos de las bocas de las chicas y la mandíbula de Carolina cae de nuevo. Te pones de pie y la das dos besos a Ginna.

Alejandra: ¿Te has teñido? -agitando su pelo-

Ginna asiente sonriendo. Ayer te calló muy bien, parece muy maja y Belén dejó ver lo mucho que la quiere. Irene te mira hasta que te sientas a su lado. Sus ojos se van a salir de sus cuencas. Carolina señala a Belén. Luego a Ginna. Belén. Ginna. Belén. Los ojos de Irene viajan al compás del dedo de Carolina.

Carolina: ¿En serio? -sin salir de su asombro-

Belén asiente con la cabeza con una gran sonrisa mostrando su orgullo.

Carolina: Pero... Belén... Es un piva -dice bajito en español para que no la oiga Ginna-

Belén: Si, es una chica y la persona que me hace feliz -algo indignada-

Carolina: ¿Podemos hablar? -levantándose del sofá-

Belén: Claro, habla

Carolina: ¿En privado?

Belén: Ella puede enterarse de lo que sea que me vayas a decir

Carolina: ¿Segura?

Belén asiente. No te gusta el camino que está cogiendo la conversación. Carolina nunca ha sido homófoba pero la ha pillado todo muy de sopetón y es algo que no estáis acostumbradas a ver. Carolina se encoge de hombros.

Carolina: ¡Es una tía! -señalándola con la mano abierta-

Belén: Si. ¿Y? Me da mucho más que cualquier tío

Carolina: Pero... no tiene pene -muy bajito-

Ríes un poco al escuchar eso.

Belén: No, tiene lo mismo que tú y yo, pero eso no es un problema.

Carolina: Pero yo pensaba que te gustaba... el tema -moviendo su mano delante de su parte íntima inferior-

Belén: Y me gusta

Irene abre mucho más los ojos.

Belén: Me pueden gustar las dos cosas ¿no?

Ríes mucho.

Alejandra: Joder con la monjita -ríes recordando lo que sus padres esperaban de ella-

Nadie ríe por lo que cortas la carcajada en seco. Alguien llama a la puerta y tú te levantas a abrir. Es Harry. Te da dos besos. Pasa a la casa y da dos besos a Belén y luego a Ginna. El asombro de Irene y Carolina aumenta más todavía. Dos besos a Carolina y después a Irene.

Irene: ¿La conoces?

Harry: Si, nos la presentó ayer

Irene devuelve la vista todavía algo descolocada a Ginna.

Harry: ¿Vamos?

Irene: eeh... -duda- Si, vamos -se pone en pie-

Anda hacia la mesa que hay en el centro del salón y coge su bolso.

Alejandra: ¿Te vas? -dándola dos besos

Irene: Si, hemos quedado para ir a comprar unas cosas que hemos visto por aquí

Carolina: Voy con vosotros -poniéndose de pie-

Irene lanza una mirada rápida a Carolina.

Carolina: O también puedo quedarme aquí... -sentándose otra vez-

Irene sonríe y Harry también. Después de despedirse de todo el mundo vosotras os quedáis en casa para que Carolina vaya conociendo a Ginna y, de algún modo, aceptándola. Harry e Irene salen de la urbanización, cogen un autobús y hacen una pequeña ruta turística. Luego van a comprar algunas cosas.  Irene se compra sudaderas preciosas que no están demasiado caras y Harry le da el capricho de cada ciudad. Irene ha tomado como costumbre el comprarse unas converse en cada país. Ella dice que es para comparar precios. Cómo si fuera a volver al país en el que la salieron más baratas... Pero como a Harry no le importa comprarle lo que para él es un "detalle" pues ella aprovecha, y te extraña bien poco, tú también lo harías. Lo sabe en cuanto lo ve  las All Stars más bonitas que ha visto en todos los países. Son azul cielo con tachuelas puntiagudas en el talón. Son realmente bonitas. Cuando las tiene en la mano abraza a Harry muy fuerte. La gustaría recompensarle con otra cosa pero quizá sea mejor no correr. Cuando terminan de comprar cogen unos batidos de chocolate y vainilla y van a un parque tan verde que parece Irlanda. Se sientan en él y empiezan a charlar animadamente. Se nota la complicidad que tienen y lo bien que se conocen. Saben que tienen que decir en cada momento y cómo reaccionar según lo que el otro haga.

Irene: ¿Quieres probar de mi batido?

Harry: No me gusta la vainilla -con cara de asco-

Irene: Lo sé, pero pruébalo, no sabe a vainilla

Harry levanta una ceja.

Harry: Pues vaya timo, un batido de vainilla que no sabe a vainilla... -acercando sus labios a la pajita-

Sorbe durante unos segundos y, cuando el líquido a llegado a su boca arruga la nariz y retira rápidamente su boca.

Harry: ¡Mentirosa!

Irene ríe descontrolada.

Irene: No me gusta, sabe demasiado a vainilla

Harry: ¡Qué mala eres!

Harry deja el batido a su lado y se lanza encima de ella. El líquido del vaso de Irene cae por la verde ladera. Harry está encima de Irene haciéndola cosquillas. Ella no puede parar de llorar mientras ríe.

Irene: ¡Para! ¡Por favor para!

No se puede soltar ya que tiene las muñecas contra el suelo por las manos de Harry. Forcejean durante un rato lo que hace que Irene quede casi sin energía pero, en un momento de cansancio de Harry, cuándo necesita parar para coger aire, Irene se mueve rápida y consigue colocarse encima de él. Ahora es ella quien empieza a hacerle cosquillas pero parece que no surge efecto porque él ni se inmuta. Después de muchos intentos Irene cae riendo y exhausta en el pecho de Harry. Sus respiraciones aceleradas se compaginan. Un rato más tarde Irene levanta la cabeza. Harry la mira feliz. "Momentos como estos son los que merecen la pena y los que se recuerdan, no las peleas tontas de por la noche" piensa mientras la mira.

Harry: Te quiero

La sonrisa cansada de Irene se convierte en una sonrisa con brillo. Irene se incorpora un poco apoyándose en el cuello de... Harry. No aguanta más. Ni va a reprimir más impulsos. No quiere oír más de protocolos ni reglas que ella misma se ha impuesto. Va a disfrutar de la persona a la que ama. Sus labios llegan pronto y ardientes de deseo a los de Harry, que la responde sin dudar. El beso al principio es lento, triste, anheloso de los momentos vividos pero empieza acoger forma de pasión cuando, sosteniendo la cabeza de Irene, Harry se incorpora y se sienta. Ella sigue encima de él. Sus labios empiezan a ir más rápido y finalmente Irene se decide a intercalar su lengua entre sus labios. Eso les lleva a otro punto en el beso. El intercambio de salivas dura unos minutos y termina con las frentes de dos adolescentes  que acaban de pasar por un momento difícil unidas.

Irene: Te quiero

Harry sonríe ampliamente al oír eso.

Irene: Te quiero -alargando la "o" felizmente-

Harry: Te he echado de menos

Irene: No vuelvas a hacerlo o no sé si habrá una tercera vez -aún así sonriendo-

Harry: Hombre, si cada vez que la cago me vas a recompensar así... -jugando con las frente sobre puestas la una encima de la otra-

Irene: Tú prueba y verás... -mordiendo su labio-

Harry: Creo que no correré los riesgos

Irene sonríe y le besa de nuevo.

2 comentarios:

  1. aaaww!! Bonita reconciliación!! :') Sigue escribiendo me encanta leer lo que escribes!!

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  2. Uooo porfin otra vez juntos!! :)) me encanta!

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