jueves, 9 de mayo de 2013

Capítulo 104


Metes la bolsa de aseo en la maleta. La cierras. Casi no puedes. “Tengo que comprar una nueva mucho más grande” piensas. Empiezas a remover todos los cajones de tu habitación, aparte de para comprobar de que no te queda nada por meter para buscar algo de dinero, sabes que guardaste tu cartera en un cajón de por ahí pero lo mismo ya lo ha cogido tu hermana y lo ha guardado. Por si acaso buscarás. Abres todos los cajones, los de la habitación y los del baño “privado” pero nada. Decides como último intento buscar debajo de la cama. Subes las sábanas que cuelgan hasta el suelo. Todo está muy oscuro. Pones la linterna del móvil. No ves ninguna cartera pero si una caja. La arrastras por el suelo y la coges. Te la pones encima de las piernas. Con la ilusión de un niño al abrir sus regalos de reyes la abres. Dejas la tapa al lado de tus piernas.
Ves una cajita pequeña encima de un papel blanco perfectamente colocado. Coges la cajita. La abres. Empieza a sonar música clásica y una bailarina gira sobre un eje. Sonríes. Recuerdas una cajita que tienes como esa en tu casa de Madrid. La dejas sonando a tu lado. Coges el papel. Ves que debajo de él se escondían un montón de cosas, por el momento decides que más tarde investigarás en ellas. Ahora vas a leer el papel. Lo abres. Cuando vez la letra sabes que es de uno de los chicos. Dudas entre Louis y Liam.

“7 de agosto del 2012.
            Hoy hace un mes que las dejamos. –Piensas en Liam, no crees que Louis lleve la cuenta- Escribo esto porque en verdad a la única persona a la que podría contárselo está durmiendo y necesito desahogarme ya. –De nuevo dudas- Las chicas están todos los días muy presentes en nosotros. Una de ellas, Ale, ya ha conquistado a Niall. Otra, Irene ya se ha quedado con el corazón de Harry. Todo esto aunque ellas todavía no lo saben. Zayn habla cada día con cada una de ellas. Las cosas con Liam y Danielle no van muy bien. –Vale, es Louis, habla de todos en 3º persona, no puede ser cualquiera de los demás- Y yo… quiero mucho a Eleanor –Definitivamente, es él- Pero estoy empezando a dudar… -“¿Cómo que está empezando a dudar?” piensas. Cada una de ellas me despierta una cosa pero hay una de ella que me está creando un sentimiento especial. Cada vez que la veo en fotos el corazón se me dispara y se me crea un hueco en el estómago. La echo de menos, no es comparable a lo que echo de menos a Eleanor pero estoy empezando a pensar menos en ella… Estefanía me distrae de ella, de la nostalgia y la añoranza que me crea. Ahora mismo necesito más ver a esa preciosa chica del pelo rosa a ver a mi chica. Me siento culpable por decir esto. No debería escribirlo, ni si quiera debería pensarlo pero… a lo mejor ella me ha hecho darme cuenta de que la chica con la que estaba no es con la que quería pasar el resto de mi vida. Necesito tiempo alejando de ambas para pensar aunque, más lejos no puedo estar de ninguna de ellas. Buuf… voy a dejar de escribir porque sino…”

Doblas la hoja con la mirada clavada en la pared. No te puedes creer que esto pasara a un mes de haberlos conocido. Y vosotras ajenas a todo esto. No sabíais ni que les volveríais a ver y todas estas cosas pasaban por sus cabezas ya. Erais unas ingenuas  Os pensabais que sabíais todo. “Somos jóvenes, tenemos el mundo en nuestras manos” decíais. Este viaje te está dando más de una sorpresa y te está demostrando que nunca tienes nada al alcance de tu mano y, mucho menos, el futuro. Te preguntas la de cosas que te quedan aún por descubrir.

Miras de nuevo a la cajita de música cuya muñeca sigue dando vueltas. La cierras. Miras la caja de cartón. Coges una foto de ella. Salen Estefanía y Louis. Ella le está dando un beso en la mejilla a él. Nunca te habías fijado en la relación que tenían tus dos amigos entonces. Lo de más son objetos que supones que serán importantes para ellos. Guardas todo de nuevo en la caja. La coges con el brazo derecho. Con la mano izquierda coges la maleta y sales de tu habitación. Ya no queda nadie ni en el salón, ni en el baño, ni en las habitaciones ni en ningún lado. Echas un último vistazo a la habitación y sales de ella. Bajas en el ascensor pensando en todas las cosas que han pasado esta semana. Cuando sales a la calle solo está Louis esperándote.

Alejandra: ¿Donde están los demás?

Louis: En el hotel de Perrie, despidiéndose –dice mirando a la caja-

Miras la caja.

Alejandra: Tú y yo tenemos mucho que hablar –dices dándosela-

Entras al coche. Louis se queda paralizado y unos segundos después entra. Se sienta a tu lado. Le miras.

Louis: Eso fue hace mucho

Alejandra: ¿Que pasó por tu cabeza?

Louis: Sólo pasaba ella, ese era el problema, he leído esta carta miles de veces intentando explicarme el porqué me sentía así, cuando necesitaba contártelo nunca me cogías el teléfono por lo que decidí escribir una especie de carta para quemarla como en el juego de la azotea

Alejandra: No lo hiciste –dices riendo-

Louis: No me atreví, sentía mucho por ella o eso pensaba

Alejandra: Pero tu estabas con Eleanor, ¿no?

Louis: Si, y cuando vi a Estefanía casi se me paró el corazón, de verdad que sentí algo especial por ella pero nada se compara a lo que siento cuando estoy con Eleanor, ella supera todo

Alejandra: ¿Y porque no tiraste la carta o la guardaste mejor? La podía haber encontrado Estefanía

Louis: Era el momento perfecto para dejarlo, olvidar el pasado, todos nos íbamos, ella se iba a ir por su lado y Estefanía nunca iba a entrar en tu habitación

Alejandra: Corriste muchos riesgos

Louis: Si, la verdad es que me ha salido bastante mal la jugada –dice mirando la caja-

Ríes.

Alejandra: Un poco

Louis: Cuando lleguemos al hotel la tiraré en una papelera

Alejandra: Pero, ¿tú que sientes ahora por Estefanía?

Louis: Nada, cuando vi a Eleanor se me olvidó todo lo que pudiera sentir por ella pero cuando ha pasado esto me he dado cuenta de que no merece la pena ni como amiga –dice cogiéndote la mano-

Alejandra: Louis, gracias por ser como eres conmigo –dices poniendo tu mano sobre la suya-

Louis: No tienes nada que agradecer pequeña

Sonríe y te da un abrazo. Llegáis al hotel. Lo primero que hace Louis al bajar del coche es tirar la caja a un contenedor de basura. Ríes con este gesto. Subís a despediros de las chicas. Tardáis como media hora en despediros de ellas. Estás especialmente atenta a la despedida de Jade y Niall. Te has vuelto sobrepretectora con Niall desde que ha pasado lo que ha pasado. Sin embargo, la despedida de Leight-Anne te da más miedo que la de Jade.

Vais al aeropuerto. Van a ser los últimos minutos que estéis los 10 juntos y en lugar de vivir los al máximo os llevan con un incómodo silencio. Nadie habla y nadie tiene nada que decir. Llegáis al aeropuerto y dos horas después de esperar os dicen que ya podéis subir. Las despedidas entre tus amigos y Estefanía son frías. Oyes la despedida con Niall.

Estefanía abraza a Niall. Le da un beso en la mejilla. Él no la mira. Los brazos de ella rodean su cuello. Estefanía apoya la frente en la de Niall.

Estefanía: Todavía estamos a tiempo, dime que me quede y, por ti, lo haré –le susurra aunque tu consigues oírlo-

Niall: Adiós Estefanía, espero que te vaya muy bien en tu vida –dice quitando sus brazos de su cuello-

Estefanía se muerde el labio de la rabia. Cierra los puños con fuerza. Mira al suelo intentando sonreír. Te sitúas enfrente de ella tocándote con la mano derecha el brazo izquierdo. Pretendes darla un beso cordial de despedida pero ella sólo te mira de abajo a arriba y quita la vista de ti. Sin decir un solo adiós camina hacia la entrada para su avión. Niegas con la cabeza.

Alejandra: Hasta el último momento tiene que estar jodiendo…

Harry: Bueno, pues un problema menos, vámonos ya, que en unas horas este cuerpecito tendrá 19 años –dice agitando su cuerpo con los brazos abiertos-

Todos reís.

Alejandra: Seguirás siendo el más pequeño de todos, la sabes ¿no?

Harry: Dijo la chica con 16 años –dice herido en su orgullo-

Alejandra: No por mucho tiempo –dices riendo-

Liam: Vamos anda que se van sin nosotros

Harry te coge de manera que tu estómago está en su hombro y tu cuerpo perfectamente repartido en su parte frontal del cuerpo y la parte de detrás.

Alejandra: ¡Harry suéltame! –gritas riendo-

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