domingo, 28 de abril de 2013

Capítulo 91

Irene, Carolina y Belén están sentadas en el sofá de su habitación. Alejandra no deja de moverse de un lado para otro. Las chicas han intentado hablar con ella pero desde que los chicos la calmaron pasó a estado de rabia, enfado y desenfreno. Está decidida ha hablar con Estefanía en cuanto llegue a casa.

La puerta suena. Estefanía entra por ella. Sonriendo, sin esperarse nada. En cuanto la ve, Alejandra se quita la mano de la boca, ya que se estaba mordiendo una uña, y se dirige a ella. El resto de chicas se ponen de pie y se acercan a ellas.

Alejandra: ¿como se puede ser tan mala persona? –dice gritando-

Estefanía: ¿pero a ti que te pasa? ¿Te has vuelto loca o algo? –dice alejándose de ella-

Alejandra: me dijiste que si una sufría sufríamos las dos, que si tu hubieras sido yo le habrías dejado

Estefanía: y tu fuiste tan tonta de creerme y dejar ir al chico más maravilloso del mundo –dice riéndose-

Alejandra: yo te juro que te... –dice dirigiéndose a ella extremadamente enfadada-

Irene y Carolina la cogen de la cintura y la retienen.

Alejandra: ¡yo te juro que te mato zorra asquerosa! –dice gritando-

Estefanía: ¿como me has llamado? –dice alterándose también-

Belén se pone delante de Estefanía pero ella la retira.

Alejandra: zorra, zorra asquerosa, eres una puta zorra mentirosa

Estefanía cierra el puño y anda rápido hacia Alejandra. Ella mueve rápido los brazos y se deshace de sus amigas. Va también a enfrentarse a ella. Irene, Carolina y Belén gritan y corren a separarlas. No llegan a tocarse.

Alejandra: ¡Me mentiste!

Estefanía: yo no tengo la culpa de que seas tan incrédula e inocente

Alejandra: eres mala, Estefanía, eres mala, jugaste con mi debilidad hacia el sufrimiento de los demás, sabías que si me hacías sentir culpable le dejaría –dice retenía por sus amigas que esta vez la sujetan más fuerte-

Estefanía: pues madura de una vez chica, yo si que no pienso dejar ir a mi chico –dice chuleándose-

Alejandra grita de la rabia.

Alejandra: puede que te bese como a mi, puede que te acaricie como a mi, puede que te diga lo que a mi pero nunca –grita- NUNCA te va a querer como a mi –grita llorando-

Estefanía: eso ya lo veremos

Los músculos de Alejandra se desploman porque ella misma sabe que eso puede ocurrir. Irene la suelta. Luego Carolina. Alejandra acumula toda su rabia en un mismo punto y golpea con toda su fuerza el suelo. Anda enfurecida hacia su habitación y cierra muy fuerte.

Irene mira desafiante a Estefanía. No sabía que pudiera ser así. Su amiga se ha convertido en un monstruo irreconocible. Hace un año esas palabras no hubieran salido de su boca.

Irene: estupendo Estefanía, te has lucido

En su habitación Alejandra empieza a romper cosas. Coge fotos suyas y de Niall con las que ha empapelado y siempre empapela las habitaciones y empieza a arrancarlas. Las rompe en pedazos y cuando no tiene más que romper se pone a golpear las paredes de la habitación como si fueran un saco de boxeo. Carolina entra por la puerta. Cuando ve a su hermana así se lanza a por ella.

Carolina: para –grita intentando separarla-

Alejandra no para sino que aumenta en número de golpes que da por segundo. Está llorando como nunca lo ha hecho.

Carolina: Alejandra para –tirando más fuerte-

Cuando consigue separarla de la pared Alejandra queda reducida a nada. Está en el suelo tirada. Debilitada, sin ganas de nada, sin fuerzas para nada. Carolina no puede ver a su hermana así. Ella siempre ha sido la que ha puesto la fuerza de las dos. La que ha mirado hacia delante sin ningún temor a pegarse la peor de las hostias pero está claro que no se esperaba encontrarse con esto. Carolina rompe a llorar con ella.
Las dos abrazadas, de rodillas en el suelo, lloran sin consuelo. Alejandra es la primera en levantar la cabeza. Se limpia los ojos.

Alejandra: ¿como he podido ser tan imbécil? –pregunta a su hermana en busca de una explicación razonable-

Carolina: no digas eso, Alejandra

Alejandra: lo he sido, no me he dado cuenta de la realidad hasta que le he perdido

Carolina: eres muy buena

Alejandra: demasiado buena

Carolina: nunca se es demasiado buena –dice retirándola el pelo. Ya está más calmada- él te quiere por lo que eres, por como eres, así, como siempre

Alejandra: no estoy tan segura, mira lo que ha hecho con Estefanía

Carolina: ¿que quieres? ¿Que esté llorando todos los días porque le has dejado? Es joven, va a vivir la vida cariño

Alejandra: joder Carol que pasó ayer, ni mi royo de verano de cuando tenía 10 años lo superó tan pronto

Carolina: no te das cuenta ¿verdad?

Alejandra: ¿de que?

Carolina: el puede haber pensado lo mismo, lo ha pasado muy mal en su vida, lo sabes de sobra y esto ha tenido que ser un batacazo muy fuerte, no se lo esperaba, fue del día a la mañana, ni los que sabíamos lo que pasaba pensábamos que iba a pasar esto pero a lo mejor es su forma para olvidarte

Alejandra: ¿liándose con una amiga mía?

Carolina: Estefanía no es tu amiga, quítate eso de la cabeza porque ya hace mucho tiempo que dejó de serlo y esta tarde te lo ha demostrado, aléjate de ella, no te merece

Alejandra agacha la cabeza. Las palabras de su hermana duelen pero sabe que tiene razón que cada palabra.

Carolina: yo no pienso volver a dirigirla la palabra

Alejandra: no Carol, esto es algo mío y suyo, ella es tu amiga no tienes que hacerlo

Carolina: tu eres yo, ¿recuerdas? Si te hacen daño a ti me lo hacen a mi, a esa no la vuelvo a hablar yo en mi puta vida.

La mente de Alejandra recuerda las palabras que su madre les dijo cuando sólo tenían tres años y estaban a punto de entrar en el primer día de clase. “Ahora no voy a estar con vosotras pero no estáis solas, os tenéis la una a la otra, para siempre, sois una”. Poco después conoceríais a Irene, Belén y Estefanía.

Irene entra en la habitación. Las hermanas se ponen de pie. Irene abre los brazos y anda hacia Alejandra. Se abrazan muy fuerte. Uno de esos abrazos que Alejandra tanto odia pero que en este momento es lo que más necesitaba, uno de esos que te dejan sin respiración.

Irene: como estás ¿cariño?

Alejandra: genial, ¡vayámonos de fiesta! –dice aspirando con la nariz y rascándose un ojo que le pica-

Irene sonríe. Hasta estar pasando por esto su amiga tiene algo que la hace sonreír.

Irene: Estefanía la ha cagado con todos

Alejandra: con Niall no

Irene: es cuestión de tiempo, ¿o piensas que Niall va aguantar mucho besando a alguien a la que no quiere?

Alejandra: ¿por qué no la va a querer? Si la ha besado hoy puede hacerlo durante más tiempo

Irene: ¿no te das cuenta que lo ha hecho para ponerte celosa? ¿Para ver si reaccionabas?

“No, pequeña, aquí no, no les des el gusto” Recuerda Alejandra.

Alejandra: venga Irene, para ponerme celosa se habría rebozado con ella, no se habría besado escondiéndose de mi porque se pusieron donde yo no podía verles

Irene: tía hazme caso que le conozco

Alejandra: yo también creía que le conocía

Irene: como él te ha querido no va a quererla a ella

“Querido” Nunca pensó que un pasado la fuera a hacer tanto daño. Se quedan hablando por el resto de la noche. 

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