Le cuesta masticar mirándola. Nunca ha quedado con una chica a solas, sin Baby Lux. Siempre ha sido la excusa perfecta y además un buen método para acercarse a ellas. Las chicas tienen debilidad por los bebés y esa niñita es un bebé precioso. Probablemente si no hubiera sido por Louis nunca habría dado este paso. Está seguro de que la va a encantar lo que la tiene preparado pero está muy nervioso, hasta comiendo, está seguro de que si fuera Niall comiendo los nervios se le pasarían. Si fuera Liam hablando con ella durante un tiempo los nervios se le pasarían. Si fuera Louis haciéndola reír los nervios se le pasarían. Si fuera Zayn… si fuera Zayn no estaría nervioso. Pero el es Harry, Harry Edward Styles Cox y está nervioso, muy nervioso.
Terminan de comer. Irene saca un
chicle y se lo come. Le da otro a Harry. Andan por muchas calles. Cada calle
que pasan es más bonita. Al ser las 3 de la tarde el sol está muy arriba.
Llegan al puerto del río Támesis.
Irene: ¿que haces?
Harry: he alquilado un barco
Irene: ¿Qué? ESO ES CARÍSIMO –dice muy sorprendida-
Harry ríe.
Harry: desde luego, el dinero no es un problema, ojalá todo el mundo pudiera hacer todo lo que yo hago sin problemas
Irene sonríe. Harry la ayuda a subir.
Harry: te dije que te llevaría a ver como se levanta el puente, ¿no? Pues aquí estamos.
Irene mira como se elevan las dos partes del puente. Todo el tráfico se para. Las vidas de todas esas personas se han parado por ellos. Tal vez lleguen tarde al trabajo por su culpa. O a recoger a sus hijos o ha escaparse con su pareja. Todo ha sido detenido por el capricho de Harry de ver a Irene sonreír. Y desde luego no hay nada que la haga más feliz a Irene que ese pensamiento en su cabeza.
Pasan unas horas disfrutando el uno del otro y de la brisa del río. Perdidos en algún lugar del Támesis sólo se tienen el uno al otro y sencillamente no necesitan más. Cuando dan las seis de la tarde bajan del barco. Andan un poco hasta llegar a un parque en el que hay niños y personas mayores pero sobre todo jóvenes. Irene empieza a temblar un poco. La temperatura ha bajado y empieza a tener frío.
Harry: ¿tienes frío? –dice abrazándola-
Irene: no –tiritando-
Harry: toma –quitándose la chaqueta-
Irene: no Harry, te vas a morir de
Harry: Yo soy fuerte tranquila –dándose en el pecho-
Irene levanta una ceja
Harry: está bien, tendré frío, los dos lo sabemos, pero no importa –ya se la ha quitado-
Irene ríe. De repente se fija en los músculos del brazo de Harry. Así, como de la nada, se la quita el frío. Aun así acepta la chaqueta. Irene se tumba en una explanada verde preciosa. Hay muchas flores blancas grandes. Ella coge una. Harry se tumba a su lado apoyado en su codo, la mira.
Harry: ¿te cuento un cuento?
Irene: y verás que contento, me voy a la cama y tengo lindos sueños –dice motivada moviendo los brazos en círculos-
Harry la mira con cara de sorprendido, como si estuviera loca. No ha entendido nada de lo que ha dicho. Que manía tiene de hablar en español…
Harry: ¿que has dicho?
Irene ríe.
Irene: es una canción española, si, cuéntamelo
Seguramente a Harry se le vaya a salir el corazón del pecho pero tiene que hacerlo. Irene le mira expectante.
Harry: Era se una vez un chico, –comienza a tocarla el pelo suavemente mirándola a los ojos, a esos preciosos ojos verdes- un chico más de Inglaterra que amaba en cantar, reír, gritar, jugar al fútbol, salir de fiesta, amaba hacer lo que cualquier otro chico de su edad. Un día, por casualidad, o tal vez no, conoció a cuatro chicos estupendos con los que vivió muchísimas aventuras, con los que podía compartir lo que más amaba: cantar. Viajó por muchos sitios, por muchos lugares
Irene le escucha relajada, feliz, como si nada más existiera en el mundo, nada más que su voz.
Harry: Aun así había lugares que ese chico no había conocido y que quería conocer. “Es un lugar fantástico” le dijeron. “El reino de las fiestas” le dijeron. “Una ciudad preciosa” le dijeron. Pero no le hablaron de las chicas de aquella ciudad. No le hablaron de las maravillosas personas de ese país. Conoció a unas chicas. Muy simpáticas. Un tanto peculiares y muy distintas entre sí. Cada una aportaba una cosa distinta y todas ellas se complementaban fantásticamente.
Ella sabe que está hablando de ella y sus amigas. Es verdad que son muy distintas. Todas y cada una de ellas son diferentes y eso es lo que la encanta de sus amigas. Allá va. Es ahora o nunca. Harry tiene que hacerlo, este, es su momento.
Harry: El chico, sin darse cuenta empezó a soñar cosas que nunca antes había soñado. Empezó a sentir cosas que nunca antes había sentido. Empezó a pensar cosas que nunca antes había pensado. No podía evitar sonreír cuando veía a esa chica por la que sin darse cuenta empezó a dar el mundo. Pero ese chico era muy ingenuo. Pensó que podría estar siempre con aquella chica pero… ¡ZAS! Se encontró con la realidad. Estaba separado por millones de kilómetro de esa chica con la que hablaba cada día, por la que sonreía cada día. Por eso removió cielo y tierra, hizo lo imposible para poder pasar más tiempo con ella.
Harry ya no ve nada. No oye nada. No siente nada. Sólo quiere que este momento pase rápido. Sólo quiere terminar el cuento.
Harry: Sin darse cuenta el chico empezó a sentir eso de lo que tanta gente hablaba. Siempre le ha dado mucho miedo ese sentimiento pero por fin alguien le había enamorado. Esa chica por la que podría dar todo. Esa chica con la que no dejaba de soñar volvía a estar a su lado para pasar un increíble años a su lado. El chico creía que no se iba a atrever nunca a tenerla cerca a decirla todo lo que sentía pero un día uno de sus amigos le dijo “Adelante, hoy es el día, hoy harás que ella sepa todo lo que sientes por ella, sólo tienes que decirla todo lo que me dices a mi” Entonces el chico lo consiguió, consiguió sacar el valor de donde no lo tenía para llevar a esa chica a un parque y contarla un cuento en el que la decía todo lo que él sentía por ella
Irene traga saliva. Se incorpora un poco.
Irene: Y... ¿Cómo termina el cuento? –dice de modo casi inaudible-
Harry la mira a los ojos. Los dos están serios.
Harry: eso solo depende de ti
Irene se incorpora un poco. Cierra los ojos, se incorpora un poco, y espera a que Harry una sus labios a los de ella. No tiene que esperar mucho ya que sus labios no tardan en llegar. Un beso suave, delicado, tranquilo, en el que los dos disfrutan. Cuando se separan sólo pueden sonreír. Se abrazan. Después de un tiempo abrazados.
Irene: esto es tan…
Harry: increíble
Irene: si, como tú puedes… no me lo explico
Harry: me has robado el sentido de todo Irene, no tiene explicación
Irene sonríe tímida. Su corazón no para de latir rápido. Tan rápido que tiene miedo de que Harry lo note. Pasan toda la tarde con arrumacos y caricias tumbados en esa explanada. Cuando dan las 8:00 todo está muy oscuro. Harry acerca su boca al oído de Irene.
Harry: tres, dos, uno… -dice señalando al cielo-
Irene ríe ya que la ha hecho cosquillas. Cuando Harry termina de pronunciar el “uno”. Un montón de fuegos artificiales saltan. Irene abre mucho la boca y los ojos. Él la mira. Ríe. Mira al cielo. Unas letras empiezan a aparecer. Irene lee en voz alta.
Irene: You’re
Contempla los colores
Irene: perfect
No se puede creer todo lo que está pasando.
Irene: to
Un montón de fuegos más y termina en un gran
Irene: me
Harry la gira la cara. Apoya su frente en la de ella. La da un beso corto. Coge la mano de ella y la lleva a su cintura. Junta su mejilla a la de Irene y susurra. “I’m in love with you and your little things”.
Vdkdbdjkshdkdbidhfisjduos awwwww por diooooos que cosa mas djfjfkdnfjdjbdkdbdj. Es tan bonitoo. Casi me caen las lagrimas, io tambien quieroooo. Es tan fnksbdhjsbdjd adorable i cjbdhsjdb me encantaaaaaa!!!!
ResponderEliminarOH DIOOOS MIOO ES TAN PERFECTA SJSJSJSISJAJ siguela pronto besoos
ResponderEliminarfjdtfgyukglui
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