domingo, 9 de junio de 2013

Capítulo 121

Carolina: Estoy embarazada

La bonita sonrisa que tenía Liam en la cara se ha borrado en un instante. A los dos segundos de mirar a los ojos a su novia rompe a reír. Carolina le mira, triste.

Liam: Estás de coña, ¿no? –dice todavía riendo-

Carolina traga saliva.

Liam: ¿No? –dice empezando a asustarse-

Carolina niega con la cabeza. Esta vez es Liam el que traga saliva.

Liam: ¿De mi? –es lo primero que sale de su boca-

Carolina levanta una ceja. Sus brazos se cruzan. Liam se lleva la mano derecha a la boca. Sube a su frente. Viaja por su pelo hasta llegar a su nuca donde se junta con la otra mano. Empieza a moverse rápido.

Liam: ¿Desde cuando lo sabes?

Carolina: Confirmado desde esta mañana

Liam: ¿Cuándo empezaste a notar la falta?

Carolina: Hace un mes –dice muy bajito- y medio...

Liam: Joder Carol… -continúa moviéndose-

Su voz no suena muy dura, ya sea por no asustarla, por tranquilizarla, o por su madurez y capacidad para llevar situaciones delicadas.

Carolina: Es que no sé ni cuando pudo pasar, Liam

Liam: Está claro, sólo ha habido una vez en la que no utilizamos preservativo –dice poniendo sus brazos a modo de jarra-

Carolina: Putos calentones…

Un esbozo de sonrisa nace en la cara de Liam acompañado de una chista de su lengua. Carolina levanta la cabeza. Mira a su chico. Sus ojos brillan. Carolina sonríe nerviosa. Liam abre los brazos y ella acude a su refugio.

Carolina: ¿Qué vamos a hacer? -abrazándole-

Liam: No sé, ya pensaremos en algo

Carolina: No podemos retrasarlo, es un problema que está aquí –dice tocándose el estómago-

Liam pone su mano sobre la de su novia.

Carolina: Todavía no me hago a la idea de que lleve algo aquí dentro

Liam: Lo que llevas es un agujero enorme, de hambre, y mis espermatozoides fecundando sin parar –dice intentando quitarle hierro a la situación-

Carolina cierra los ojos riendo ante la tontería de su novio.

Carolina: Liam, por dios –dice riendo-

Liam: Vamos a comer para pensar todo un poco y luego hablamos tranquilamente, ¿te parece?

Carolina sonríe. Salen de la habitación y bajan las escaleras para ir al hall. Van de la mano. Liam tiene las gafas puestas y una expresión seria en la cara. Cuando salen a la calle se encuentran con Harry e Irene.

Irene: Hola chicos –dice mirando a Carolina-

Ella niega con la cabeza a modo de evitar cualquier tipo de pregunta.

Harry: ¿Vais a comer?

Al final, después del insistir de Harry, los cuatro terminan comiendo juntos. La charla en la comida se desarrolla principalmente entre Harry e Irene con alguna intervención de Carolina. Liam se pasa toda la comida callado. Carolina no se quiere imaginar cómo habría sido la comida de no haber sido por sus amigos, si hubieran estado los dos solos. “Insufrible” piensa. Media hora después de comer Liam y Carolina regresan a la habitación. Liam ha ido todo el camino callado. Las últimas palabras que le ha oído pronunciar han sido “Venga, que sí, que vamos contigo pesado.” a Harry. Van al lugarcito que tienen reservado para la cama.

Carolina: Has estado muy callado en toda la comida

Liam: He estado pensando

Carolina: ¿Y que has pensado?

Liam resopla.

Liam: Es complicado

Carolina echa una sonrisa irónica.

Carolina: No me digas

Liam: Yo te voy a apoyar en lo que sea que hagas –dice cogiendo sus manos-

Carolina: No me dejes decidir a mi Liam, no podría

Liam: No te estoy diciendo que te vaya a dejar decidir a ti, te estoy diciendo que si vas a decidir tenerlo voy a estar contigo, para darle todo mi cariño y más, pero si decides no tenerlo te voy a estar apoyando porque no tiene que ser fácil

Carolina traga saliva.

Carolina: Es que todavía no concibo la idea de tenerlo dentro de mi, Liam

Liam lleva su mano al estómago de ella.

Carolina: Pero ya no me hago a la idea de no verle

Liam mira a los ojos a su novia. Tiemblan.

Carolina: Es nuestro Liam, –dice uniendo su mano a la de su novio, en su estómago- hemos creado algo entre los dos, lazos que no se rompen jamás, no es una lacra, es nuestro amor recreado en persona

Liam: Todo esto suena muy bonito Carol, pero piensa en tus padres, –La cabeza de Carolina se desploma, su semblante se torna oscuro- piensa en que dirán cuando se enteren –Liam resopla-. Piensa en los míos, piensa en lo que pensarán de la chica a la que no conocen de nada y que ha trastornado a su hijito

Carolina continúa con la cabeza gacha. Liam sonríe sin que ésta le vea.

Liam: Pero tienes razón, soy yo, eres tú, es nuestro niño, nuestro bebé, con nuestros rasgos, nuestras personalidades, tu pelo –dice mientras acomoda el rubio cabello de ella- mis ojos... –dice cerrándolos mientras imagina a la criatura- Y por lo tanto es nuestra decisión, las ideas de nadie tienen que intervenir en esto

Carolina: ¿Me ayudarás con los pañales? –levantando la vista-

Liam ríe.

Liam: Claro, –sonríe risueño- pero de los biberones te encargas tú –dice juntando su frente a la de ella-

Carolina sonríe. Se muerde la parte interior de labio. Indecisa.

Carolina: No sé que hacer Liam, no tengo la más mínima idea

Liam: Pues tú has tenido tiempo para pensarlo, ¿cómo has esperado tanto para contármelo?

Carolina: Primero no estaba segura de que fuera esto y luego tenía miedo, miedo a que me rechazaras a que te asustaras y me dejaras

Liam: Sabes que yo nunca haría eso

Carolina: Lo pensé, por un momento lo pensé

Liam: Es que no debes pensar Carol, que te lo tengo dicho –pasa su mano frotando su pelo-

Carolina ríe cansada de la misma broma de siempre.

Carolina: Mírale que gracioso

Liam: Tenemos que pensarnos esto bien Carol, son nueve meses, siete y medio –corrige- ¡SIETE Y MEDIO! –exclama- Madre mía, ¡se nos echa el tiempo encima!

Carolina se agarra sus piernas entrelazadas y sonríe con expresión de “exacto, sólo siete meses y medio”. Liam suspira.

Liam: Bueno, son siete meses y medio –suspira de nuevo- que marcarán nuestras vidas, de una manera o de otra

Liam coge la mano de Carolina.

Liam: ¿Tú que quieres hacer?

Carolina: Quiero tenerlo, pero me da miedo

Liam: ¿Qué te da miedo?

Carolina: Todo, mis padres, los tuyos, mi hermana, los chicos, las chicas, la prensa, el mundo, que no sea buena madre, a que se me tuerzan las cosas, a que sea demasiado pronto, Liam

Liam tuerce la sonrisa. Es demasiado pronto, su chica cumplirá en tres meses los 17 años. Y, cuatro meses después nacería su futuro hijo. Liam siempre ha estado en contra del aborto pero, ahora que se ve en la situación… Es complicado, a él le encantaría tenerlo, es un niño, con Carolina, la persona a la que ama, tiene 19 años y, para cuando el niño nazca, ya tendrá 20. Sus padres odiarán la idea pero le da igual, hace tan solo unas horas que le han dicho que va a ser papá y ya quiere a esas células. La ilusión que ahora Liam alberga en su cuerpo es mucho mayor a cualquier bronca que le pueda echar quien sea pero, la que tiene que decidir es ella. Ella llevará el niño durante nueve meses, será su cuerpo el que se moldeará, será ella la que sea mamá a los 17, será ella la que decida.

Liam: Si, es demasiado pronto Carol, claro que lo es pero ha llegado ahora, ahora es cuando tenemos que enfrentarnos al problema, juntos claro, pero haciendo frente a lo que nos viene

Carolina sonríe. Piensa y repiensa lo que no se ha sacado de la cabeza durante todo este tiempo, lo que más miedo le ha dado decir nunca. Se lo piensa una vez más, tan solo una vez más. Cierra los ojos. Allá va.

Carolina: Liam…

Liam la mira, sonriendo tiernamente, es una niña pequeña, muy pequeña, tiene mucho que hacer, mucho que ver, mucho que aprender, muchas cosas que terminar en la vida pero todavía es joven, la quedan muchos momentos por vivir. Esa niñita no despierta más que ternura cuando la mira a esos grandes ojos azules que brillan más que nunca.

Carolina: No quiero abortar.

“No quiero abortar.” “No quiero abortar.” “No quiero abortar.” “No quiero abortar.” “No quiero abortar.” “No quiero abortar.” “No quiero abortar.” “No quiero abortar.” La frase se repite en la cabeza de Liam como una pelota de tenis chocando contra una pared.

Liam: ¿Está decidido?

Carolina le mira con interrogación en la mirada. No sabe que contestar, no lo tiene claro del todo. En realidad sí, la hace mucha ilusión tener un niño con Liam, con Liam Payne, el chico que la ha hecho vivir tantas emociones pero la palabra “madre” es muy grande para una niña como ella. Porque Carolina está convencida de que ella es eso, una niña atrapada en un cuerpo de mujer. Una niña que quiso crecer demasiado rápido. Una niña que jugó con cosas de las que no conocía el peligro. Una niña que ha cambiado los muñecos y el biberón de plástico por un niño de verdad.

Liam: Entonces, ¿vamos a ser papás? –dice eufórico-

Una sonrisilla se escapa entre los labios de Carolina. Liam se abalanza a por ella. “Vamos a ser papás” repite todo el rato. El cuello de Carolina se moja por las lágrimas de Liam mientras sus manos abrazan su espalda. Dentro de muy poco esas manos no sostendrán la espalda de Liam si no la de un bebé recién nacido.  

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