Carolina: Estoy embarazada
La bonita sonrisa que tenía Liam en la
cara se ha borrado en un instante. A los dos segundos de mirar a los
ojos a su novia rompe a reír. Carolina le mira, triste.
Liam: Estás de coña, ¿no? –dice
todavía riendo-
Carolina traga saliva.
Liam: ¿No? –dice empezando a
asustarse-
Carolina niega con la cabeza. Esta vez
es Liam el que traga saliva.
Liam: ¿De mi? –es lo primero que
sale de su boca-
Carolina levanta una ceja. Sus brazos
se cruzan. Liam se lleva la mano derecha a la
boca. Sube a su frente. Viaja por su pelo hasta llegar a su nuca
donde se junta con la otra mano. Empieza a moverse rápido.
Liam: ¿Desde cuando lo sabes?
Carolina: Confirmado desde esta mañana
Liam: ¿Cuándo empezaste a notar la
falta?
Carolina: Hace un mes –dice muy
bajito- y medio...
Liam: Joder Carol… -continúa
moviéndose-
Su voz no suena muy dura, ya sea por no
asustarla, por tranquilizarla, o por su madurez y capacidad para
llevar situaciones delicadas.
Carolina: Es que no sé ni cuando pudo
pasar, Liam
Liam: Está claro, sólo ha habido una
vez en la que no utilizamos preservativo –dice poniendo sus brazos a
modo de jarra-
Carolina: Putos calentones…
Un esbozo de sonrisa nace en la cara de
Liam acompañado de una chista de su lengua. Carolina levanta la
cabeza. Mira a su chico. Sus ojos brillan. Carolina sonríe nerviosa.
Liam abre los brazos y ella acude a su refugio.
Carolina: ¿Qué vamos a hacer? -abrazándole-
Liam: No sé, ya pensaremos en algo
Carolina: No podemos retrasarlo, es un
problema que está aquí –dice tocándose el estómago-
Liam pone su mano sobre la de su novia.
Carolina: Todavía no me hago a la idea
de que lleve algo aquí dentro
Liam: Lo que llevas es un agujero
enorme, de hambre, y mis espermatozoides fecundando sin parar –dice
intentando quitarle hierro a la situación-
Carolina cierra los ojos riendo ante la
tontería de su novio.
Carolina: Liam, por dios –dice
riendo-
Liam: Vamos a comer para pensar todo un
poco y luego hablamos tranquilamente, ¿te parece?
Carolina sonríe. Salen de la
habitación y bajan las escaleras para ir al hall. Van de la mano.
Liam tiene las gafas puestas y una expresión seria en la cara.
Cuando salen a la calle se encuentran con Harry e Irene.
Irene: Hola chicos –dice mirando a
Carolina-
Ella niega con la cabeza a modo de
evitar cualquier tipo de pregunta.
Harry: ¿Vais a comer?
Al final, después del insistir de
Harry, los cuatro terminan comiendo juntos. La charla en la comida se
desarrolla principalmente entre Harry e Irene con alguna intervención
de Carolina. Liam se pasa toda la comida callado. Carolina no se
quiere imaginar cómo habría sido la comida de no haber sido por sus
amigos, si hubieran estado los dos solos. “Insufrible” piensa.
Media hora después de comer Liam y Carolina regresan a la
habitación. Liam ha ido todo el camino callado. Las últimas
palabras que le ha oído pronunciar han sido “Venga, que sí, que
vamos contigo pesado.” a Harry. Van al lugarcito que tienen
reservado para la cama.
Carolina: Has estado muy callado en
toda la comida
Liam: He estado pensando
Carolina: ¿Y que has pensado?
Liam resopla.
Liam: Es complicado
Carolina echa una sonrisa irónica.
Carolina: No me digas
Liam: Yo te voy a apoyar en lo que sea
que hagas –dice cogiendo sus manos-
Carolina: No me dejes decidir a mi
Liam, no podría
Liam: No te estoy diciendo que te vaya
a dejar decidir a ti, te estoy diciendo que si vas a decidir tenerlo
voy a estar contigo, para darle todo mi cariño y más, pero si
decides no tenerlo te voy a estar apoyando porque no tiene que ser
fácil
Carolina traga saliva.
Carolina: Es que todavía no concibo la
idea de tenerlo dentro de mi, Liam
Liam lleva su mano al estómago de
ella.
Carolina: Pero ya no me hago a la idea
de no verle
Liam mira a los ojos a su novia.
Tiemblan.
Carolina: Es nuestro Liam, –dice
uniendo su mano a la de su novio, en su estómago- hemos creado algo
entre los dos, lazos que no se rompen jamás, no es una lacra, es
nuestro amor recreado en persona
Liam: Todo esto suena muy bonito Carol,
pero piensa en tus padres, –La cabeza de Carolina se desploma, su
semblante se torna oscuro- piensa en que dirán cuando se enteren –Liam resopla-. Piensa en los míos, piensa en lo que pensarán de
la chica a la que no conocen de nada y que ha trastornado a su hijito
Carolina continúa con la cabeza gacha.
Liam sonríe sin que ésta le vea.
Liam: Pero tienes razón, soy yo, eres
tú, es nuestro niño, nuestro bebé, con nuestros rasgos, nuestras
personalidades, tu pelo –dice mientras acomoda el rubio cabello de
ella- mis ojos... –dice cerrándolos mientras imagina a la criatura- Y
por lo tanto es nuestra decisión, las ideas de nadie tienen que
intervenir en esto
Carolina: ¿Me ayudarás con los
pañales? –levantando la vista-
Liam ríe.
Liam: Claro, –sonríe risueño- pero
de los biberones te encargas tú –dice juntando su frente a la de
ella-
Carolina sonríe. Se muerde la parte
interior de labio. Indecisa.
Carolina: No sé que hacer Liam, no
tengo la más mínima idea
Liam: Pues tú has tenido tiempo para
pensarlo, ¿cómo has esperado tanto para contármelo?
Carolina: Primero no estaba segura de
que fuera esto y luego tenía miedo, miedo a que me rechazaras a que
te asustaras y me dejaras
Liam: Sabes que yo nunca haría eso
Carolina: Lo pensé, por un momento lo
pensé
Liam: Es que no debes pensar Carol, que
te lo tengo dicho –pasa su mano frotando su pelo-
Carolina ríe cansada de la misma broma
de siempre.
Carolina: Mírale que gracioso
Liam: Tenemos que pensarnos esto bien
Carol, son nueve meses, siete y medio –corrige- ¡SIETE Y MEDIO!
–exclama- Madre mía, ¡se nos echa el tiempo encima!
Carolina se agarra sus piernas
entrelazadas y sonríe con expresión de “exacto, sólo siete meses
y medio”. Liam suspira.
Liam: Bueno, son siete meses y medio
–suspira de nuevo- que marcarán nuestras vidas, de una manera o de
otra
Liam coge la mano de Carolina.
Liam: ¿Tú que quieres hacer?
Carolina: Quiero tenerlo, pero me da
miedo
Liam: ¿Qué te da miedo?
Carolina: Todo, mis padres, los tuyos,
mi hermana, los chicos, las chicas, la prensa, el mundo, que no sea
buena madre, a que se me tuerzan las cosas, a que sea demasiado
pronto, Liam
Liam tuerce la sonrisa. Es demasiado
pronto, su chica cumplirá en tres meses los 17 años. Y, cuatro
meses después nacería su futuro hijo. Liam siempre ha estado en
contra del aborto pero, ahora que se ve en la situación… Es
complicado, a él le encantaría tenerlo, es un niño, con Carolina,
la persona a la que ama, tiene 19 años y, para cuando el niño
nazca, ya tendrá 20. Sus padres odiarán la idea pero le da igual,
hace tan solo unas horas que le han dicho que va a ser papá y ya
quiere a esas células. La ilusión que ahora Liam alberga en su
cuerpo es mucho mayor a cualquier bronca que le pueda echar quien sea
pero, la que tiene que decidir es ella. Ella llevará el niño
durante nueve meses, será su cuerpo el que se moldeará, será ella
la que sea mamá a los 17, será ella la que decida.
Liam: Si, es demasiado pronto Carol,
claro que lo es pero ha llegado ahora, ahora es cuando tenemos que
enfrentarnos al problema, juntos claro, pero haciendo frente a lo que
nos viene
Carolina sonríe. Piensa y repiensa lo
que no se ha sacado de la cabeza durante todo este tiempo, lo que más
miedo le ha dado decir nunca. Se lo piensa una vez más, tan solo una
vez más. Cierra los ojos. Allá va.
Carolina: Liam…
Liam la mira, sonriendo tiernamente, es
una niña pequeña, muy pequeña, tiene mucho que hacer, mucho que
ver, mucho que aprender, muchas cosas que terminar en la vida pero
todavía es joven, la quedan muchos momentos por vivir. Esa niñita
no despierta más que ternura cuando la mira a esos grandes ojos
azules que brillan más que nunca.
Carolina: No quiero abortar.
“No quiero abortar.” “No quiero
abortar.” “No quiero abortar.” “No quiero abortar.” “No
quiero abortar.” “No quiero abortar.” “No quiero abortar.”
“No quiero abortar.” La frase se repite en la cabeza de Liam como
una pelota de tenis chocando contra una pared.
Liam: ¿Está decidido?
Carolina le mira con interrogación en
la mirada. No sabe que contestar, no lo tiene claro del todo. En
realidad sí, la hace mucha ilusión tener un niño con Liam, con
Liam Payne, el chico que la ha hecho vivir tantas emociones pero la
palabra “madre” es muy grande para una niña como ella. Porque
Carolina está convencida de que ella es eso, una niña atrapada en
un cuerpo de mujer. Una niña que quiso crecer demasiado rápido. Una
niña que jugó con cosas de las que no conocía el peligro. Una niña
que ha cambiado los muñecos y el biberón de plástico por un niño
de verdad.
Liam: Entonces, ¿vamos a ser papás?
–dice eufórico-
Una sonrisilla se escapa entre los
labios de Carolina. Liam se abalanza a por ella. “Vamos a ser
papás” repite todo el rato. El cuello de Carolina se moja por las
lágrimas de Liam mientras sus manos abrazan su espalda. Dentro de
muy poco esas manos no sostendrán la espalda de Liam si no la de un
bebé recién nacido.
:O Siguela porfaaa!Ahora me has dejado con intriga que pasara :)
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