Miras a las paredes blancas de tu
alrededor. Una pequeña televisión al fondo de la habitación es lo
único que se oye encima de las risitas de la pareja que tienes al
lado. Liam y Carolina viven felices desde que se enteraron de que van
a ser padres. En realidad ya lo hacían desde antes pero esa
felicidad se ha incrementado por mil. Cuando confirmaron al grupo que
iban a tener el niño, que Carolina no iba a abortar, entonces te dio
un bajón de azúcar y caíste desplomada al suelo. Ya hace casi dos
semanas que eso ocurrió y lo recuerdas a la perfección. Te
imaginaste a tu hermana con una tripa inmensa, transportando a un
niño, tu hermana, tu pequeña hermanita. Todavía no concibes la
idea de que eso pueda llegar a ocurrir. Ahora, cuando ves su delgado
cuerpo, sus curvas perfectamente delineadas, sólo puedes pensar en
que pronto se deformarán, en que dentro de unos meses una criatura
estará saliendo de la chica con la que tú misma compartiste útero.
No cabe en tu cabeza tal idea. Por el contrario, Liam y ella parecen
muy contentos e ilusionados. Aunque hace tan solo dos semanas de la
noticia han hecho muchos planes. Han decidido incluso los nombres
cuando todavía no saben ni si será niño o niña. ¡Cuando todavía
no lo saben ni sus padres! En unos días los padres de Liam se
enterarán ya que estáis en los días libres de los chicos y habéis
regresado a Gran Bretaña. Carolina dice que prefiere esperarse a
Mayo, cuando volveréis a España por los conciertos de los chicos,
para decírselo. Para entonces ya tendrá algo de tripa y tus padres
lo sabrán en cuanto la vean. No crees que sea una buena idea
esperar. Ni si quiera crees que sea una buena idea tenerlo. No, no es
que no sea una buena idea tenerlo, es que nunca deberían haber hecho
nada sin protección. “Fue un descuido” es la excusa que pone tu
hermana. “Un descuido que te va a desgraciar la vida”. No has
hablado directamente con ella de esto. Crees que tu hermana no es
consciente de lo que va a hacer. No es consciente de que darle vida a
un niño no es jugar con un muñeco de plástico, no es darle un
biberón de leche de mentira ni poder dejarle en casa para salir de
fiesta con tus amigas. Un niño es mucho más que el “Aish, que
bonito es” de las vecinas cuando te las encuentras por la calle, es
mucho más que la primera carcajada al jugar con él. Son
responsabilidades, es saber cuidar de un bebé cuando tu hermana no
es capaz casi ni de cuidarse a ella misma. Este venazo que le ha dado ahora de jugar a “mamas y papás” no te gusta nada, pero es
su decisión. No vas a influir en ella, puedes aconsejarla e intentar
guiarla pero una vez que ha salido de tu cobijo, una vez que intenta
hacerse la mayor y pensar por ella misma se acabó, ya no puedes
retenerla, vas a estar ahí cuando se dé el golpe, porque se lo va a
dar, pero no vas a regañarle. Solo esperas que tus padres no sean
demasiado severos con ella.
A parte de Liam y Carolina, te acompañan Harry, Irene y Louis. Belén y Zayn están haciendo otras cosas. La doctora sale de una pequeña habitación. Se acerca a vosotros mientras se quita la máscara de papel que lleva puesta y que le tapa la boca. Os levantáis como un acto reflejo. Te acercas a ella. Sin más sonríe. Te fijas en esos dientes tan blancos como perlas, perfectamente alineados y sin un solo pico a modo de resquebrajo que pudiera dañar su totalmente perfecta dentadura. Ella gira la cabeza para ver como Niall sale también de la habitación. Se acerca a vosotros con la boca cerrada. Tú mueves la cabeza como si de un búho te trataras para intentar ver a Niall. Él se acerca a vosotros poniéndose delante de Louis. Irene abre mucho la boca. Niall, al verla, no puede evitar echar una carcajada. Abres mucho los ojos. Ahí está, su nueva dentadura. En realidad no es nueva, son los mismos dientes de siempre, los que han estado ahí toda la vida sólo tienen unos pequeños arreglos y un poco de blanqueador, eso es todo. Sonríes mucho al verle. Parece que le ha cambiado hasta la cara cuando te fijas sólo en sus dientes pero no, sigue siendo Niall, tu Niall. No reaccionas, decides no reaccionar ya que son tus amigos los que se echan encima de él de la manera más bruta posible. Él sólo ríe a carcajadas. Cuando Niall va al mostrador para atender a las últimas instrucciones que le da la doctora Harry se acerca a ti.
Harry: Ahora se las vas a tener que quitar de encima a puñados
Alejandra: ¿Qué dices? –dices extrañada por lo que acabas de oír-
Harry ríe.
Harry: Si, a las chicas, ahora no le van a dejar tranquilo
Ríes tu también.
Alejandra: El sabrá, quien le quiso con los dientes mal y con braquets le va a querer con ellos bien, pero la gente que le empiece a “querer” con los dientes perfectos… Esa ya es su decisión –dices riendo sin quitar los ojos de encima de tu novio-
Niall es el primero que sale del dentista. Todos le seguís. Una vez en la calle Niall extiende los brazos mirando al cielo y pronuncia bien alto.
Niall: ¡Por fín! La última vez que vengo aquí
Todos reís. Te acercas a Niall por detrás ya que todavía sigue en esa peculiar posición y le abrazas. Niall no tarda nada en darse cuenta de quién eres y a qué vienes. Se da la vuelta y, agachándose un poco sitúa sus brazos por debajo de tu trasero impulsándote un poco hacia arriba. Ha crecido bastante, como estás todos los días con él no te das cuenta pero ahora, cada vez que quieres llegar a sus labios, tienes que ponerte aún más de puntillas de lo que ya lo hacías antes. En una posición normal tu frente alcanza su boca así que tienes que esforzarte un poco para llegar a sus labios pero no te supone un gran trastorno ya que Niall siempre está dispuesto a ayudarte. Niall junta su frente con la tuya, quizá demasiado fuerte ya que el choque hace que cierres un poco el ojo derecho. Niall ríe al verlo.
Alejandra: Me encantan tus dientes –diciendo el “Me encantan” en español-
Niall: A mi me encantas tú –la frase completa en tu idioma-
Vuestros labios se unen, lentos al principio, tomando un poco de velocidad a medida que avanza el beso. Juegas mucho con sus labios ya que sabes que le gusta bastante y él se detiene con tu lengua. Después de casi nueve meses de relación ambos sabéis muy bien lo que más le gusta al otro. Antes de separar vuestros labios decides recorrer sus dientes con tu lengua. Lisos. Perfectamente colocados. Niall ríe al sentir tu lengua pasar por sus encías. Finalmente muerdes su labio inferior para retirarte. Recuerdas como, a veces, tu labio superior se enganchaban con su aparato y lo que quería ser una caricia terminaba en un completo desastre. Ríes al recordarlo, lo que hace que sueltes el labio. Un par de besos más para terminar.
Louis: Eem… Hola, estamos aquí, hemos venido para algo –dice moviendo un poco los brazos- pero vamos, si queréis nos vamos y os dejamos en la máxima intimidad de la calle –dice con tono burlesco-
Niall ríe y tu le acompañas.
Alejandra: Si, mejor vámonos ya
Subís todos en el coche de Liam. Él conduce. Louis de copiloto y los demás en los asientos traseros.
Liam: Irene, ¿cuál es el plan para este mes?
Irene resopla.
Irene: Es muy largo
Louis: ¿Mucho?
Irene: Mucho, os quedan dos días de vuestras “mini-vacaciones” y volvéis al trabajo chicos
Harry: Wiiii –dice con los puños en alto con mucha ilusión-
Todos miráis a Harry como si estuviera loco, todos menos Liam que no quita la vista de la carretera. Carolina mira a Liam y éste la devuelve la mirada por el retrovisor. Si quedan tan pocos días libres significa que la visita a los padres de Liam se acerca y si se acerca, la confesión con ella y Carolina y Liam le tenienen un miedo terrible.
Irene tose disimuladamente para recuperar la cordura de la conversación.
Irene: Después vamos a New York, tenéis varios conciertos
Niall: El de el Madison Squeare Garden no es todavía, ¿no?
Irene: No, todavía no
Niall: ¿Y para qué vamos a New York? ¿Por qué no hacemos todo del tirón?
Irene: ¡Y yo que sé! –exclama- ¡Habla con la productora!
Niall ríe. Le encanta desesperar a Irene con preguntas que él mismo sabe que no le va a poder responder, no son cosas que ella lleve.
Niall: Pues menuda secretarucha estás echa... No sabes organizar nuestra agente
Irene deja soltar un pequeño grito de impotencia y continúa hablando intentando mantener la calma.
Irene: Después nos vamos a Miami
Alejandra: mmm… Miami
Carolina: Menudos tíos tiene que haber por allí –dice moviendo los hombros sensualmente-
Las chicas os reís mientras que ellos se mantienen serios.
Harry: Tú eres la que menos puede hablar, que tú ya tienes bastante con cuidar a dos hombres
Irene: ¡HARRY! ¡Qué comentario más machista!
Harry: De machista nada
Carolina: ¿A qué dos hombres, si puede saberse?
Liam tose como aclarándose la voz.
Carolina: Uno, ¿y…?
Harry: El que llevas dentro
Tus mejillas empiezan a inundarse de un rojo profundo, por el contrario las de tu hermana parecen estar muy normales.
Carolina: ¿Y tú como sabes si va a ser niño o niña?
Harry: Verás como va a ser niño
Carolina: Cállate enano –dice sacándole la lengua-
Harry: Dijo la hija de tutancamón... –cruzándose de brazos, enfadado-
Irene: ¿Puedo seguir? –intentando poner calma con los papeles sujetos en ambas manos-
Cuando Harry mira a Irene y la ve así deja escapar una sonrisilla débil que le sirve para aflojar sus músculos y descruzar los brazos.
Irene: Después de Miami tenéis otros tres días libres y… -rebusca por las hojas- luego vamos a Italia
Niall: mmm… Me gusta ese país –dice tocándose el estómago-
Todos reís.
Irene: Y luego hay más países hasta que llegamos al más importante de todos…
Nadie sabe cuá es exactamente pero os lo intuis y todos decís a la vez.
Todos: ¡ESPAÑA!
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