Irene no salía de su asombro cuando
vio las fotos. Lo que más le duele no es que haya pasado el día con
Taylor y Baby Lux cuando ella ni si quiera la conoce. Tampoco es que
se supusiera que iba a estar con los chicos y no lo hiciera. Lo que
más la duele es que no le haya dicho nada. Él sabe lo que la
molesta que hable, tenga relación y quede con Taylor después de
todos los rumores, han hablado mucho de ello y aunque Harry siempre
la tranquiliza porque con ella no tuvo nada, cada vez que sale algo
de Taylor, Irene entra en tensión y no hay palabras para explicarla
que no pasa nada. Cuando vio la foto de Harry con Lux entre las
piernas y Taylor mirando a Harry entró en estado de tristeza. Cuando
vio una foto en la cual Lux no aparece y están los dos mirándose
demasiado cómplices, Irene rompió a llorar como nunca la habías
visto. No te gusta nada verla así. Ahora no para de dar
vueltas por el jardín de la casa ya que Harry sigue sin cogerle el
teléfono. Has llamado a Louis para que llamara a Harry porque, a lo
mejor, a él si que se lo cogía pero nada, parece que ha decidido
desconectar del mundo por hoy.
Las horas pasan con Irene cada vez más
nerviosa y con menos uñas. No aguanta más y realiza la vigésimo
cuarta llamada al mismo teléfono. De nuevo cuatro soniquetes y
cuatro segundos más en los que el nerviosismo aumenta.
Irene: ¡Joder! –dice con rabia-
El siguiente toque es más esperanzador
cuando oye cómo se descuelga.
Harry: Buenas noches –dice feliz-
Irene: Hola –muy enfadada-
Harry: Te he echado de menos hoy
Irene: Si, si, se ha notado, ¿estás
en casa? –muy seria-
Harry: Si, ¿Pasa algo?
Irene cuelga. Se mete el móvil en el
bolsillo, se pone una chaqueta y sale de la casa. Se dirige al
bungaló de Harry. A medio camino ve aparecer a un chico con una
camisa vaquera, una chaqueta azul y encima una color caqui, unos
vaqueros azules y unas zapatillas marrones. Los ojos de Irene
empiezan a encharcarse cuando le ve. Cuando está a unos centímetros
de su cara de preocupación ella levanta la mano dispuesta a pegarle.
Él no realiza ningún movimiento. Irene cierra el puño y se deja
caer, rendida en lágrimas reprimidas, sobre su hombro.
Irene: ¿Cómo has podido?
Harry: ¿Cómo he podido qué?
Irene le mira. Se muerde el labio
superior negando con la cabeza.
Irene: Me has mentido –dice echándose
para atrás-
Harry: ¿Qué?
Irene: Me has mentido –repite, frase
y acto-
Harry: Yo no… -para- Yo no te he
mentido –dice muy seguro-
Irene: Ah, no disculpe, no sabía que
“estar ocupado” era dar una vuelta con tu queridísima amiga
Harry se lleva la mano a la frente.
Interpone su lengua entre sus dientes de la mandíbula inferior y su
labio y gira un poco hacia la izquierda de la cabeza.
Irene: Hombre, ¿ahora caes? Bien Harry,
bien, ¿Qué has ido? ¿A acompañarla a casa y ahora te haces el sorprendido? –dice irónica-
Harry: Irene, aquí no, por favor
Irene: ¿Qué pasa? ¿Puede que haya
paparazzis? ¿No quieres que te vean mas conmigo? ¿Es eso? ¡Pues me
la soplan tus queridos cotilleos! Me da exactamente igual lo que
puedan sacar ya de nosotros –grita-
Harry: Irene, vamos dentro y lo
hablamos tranquilamente -en tono conciliador-
Irene: Estoy hasta los cojones de tus
famoseos, de que no podamos salir a la calle tranquilos por tu miedo
–sin hacer caso-
Harry: Irene, cállate
Irene: Sólo te preocupas de lo que
pensarán, del “que dirán” y no te preocupas por mi, por lo que
siento
Harry no aguanta más esos gritos en
plena calle y en unos pocos movimientos se coloca a Irene en el
hombro a modo de saco, con lo poco que pesa no es difícil
levantarla. Irene empieza a darle puñetazos y patadas en el abdomen,
a morderle enfadada y ha hacerle cualquier tipo de cosa que se la
ocurre para soltarse de él.
Irene: ¡Harry suéltame! ¡Qué me sueltes!
–grita enfadada-
Harry avanza con paso firme hasta su
caseta. Sabe que no habrá nadie, los chicos están haciendo cosas o
con sus amigas. A pesar del dolor físico y psíquico que le está
produciendo en este momento Irene continúa con ella en brazos, está
dispuesto a hablar con ella y a explicarla todo. Se dirige a la
habitación, sabe que no habrá nadie. Niall está con Alejandra,
Liam aprovechará el poco tiempo que tendrán con Carolina y Zayn y
Louis habrán salido a dar una vuelta con Belén. Con ella a cuestas,
saca las llaves y abre la puerta. Pasa y cierra, anda hasta la
habitación y la deja en el suelo no sin antes cerrar la puerta de la
habitación. Irene cae derrumbada al suelo, con la cara entre sus
manos, ocultando sus lágrimas. Harry acude a su lado y la toca el
hombro.
Irene: ¡Suéltame! –grita
desaciéndose de él-
Harry: ¿Por qué estás así? No te
entiendo –dice mirándola todavía a su lado-
Irene: ¿Que no sabes por qué estoy
así? ¿Te parece normal decirme que estás haciendo cosas y coger e
irte a pasar el día con Taylor?
Harry: No te he mentido estaba haciendo
cosas
Irene: ¿Y tan importantes eran esas
cosas que era pasar un día con esa… -se piensa dos veces la
palabra y prefiere omitirla- que no podías pasar un momento conmigo,
ni si quiera cogerme el teléfono y vas y no me lo dices?
Harry: Pensé que te enterarías de
todos modos por lo que no me preocupé
Irene: Y es mejor que me entere por
medios de comunicación que por mi propio novio, ¿no? Es eso –dice
levantándose-
Harry: No… la verdad es que te lo
tenía que haber dicho
Irene: ¡TARDE! –exclama- Llegas
tarde Harry, como siempre, siempre te das cuenta del daño que has
hecho cuando ya no tiene solución y estoy cansada, un “perdón”
puede solucionar las cosas una vez, dos, tres, diez veces pero es que
siempre estamos igual, sabes el daño que me hace que te veas con
ella, sabes el daño que me hacen los rumores y tus conversaciones
con ella y no solo sigues haciéndolo si no que me lo ocultas
Harry: No te lo estaba ocultando Irene
Irene: Pero no me lo has dicho –le
interrumpe-
Harry: ¡Tampoco te tengo que contar todo
lo que hago! –exclama- No eres mi madre cuando tenía cinco años,
es más, creo que ella me tenía menos controlado entonces que tú
ahora
Irene: ¿Te sientes presionado? Si es así, tiene fácil solución –grita-
Harry: No he dicho eso, no lo saques de
contexto como haces siempre
Irene: ¿Ahora saco todo de contexto?
Han tenido varias discusiones fuertes.
Ambos son muy temperamentales y cuando están enfadados dicen las
cosas sin pensar y se hacen daño, tanto que luego es difícil curar
las heridas pero siempre terminan solucionándolo. Ya se conocen y
saben que a pesar de su orgullo, de lo rencorosos que son y de su
temperamento no pueden estar el uno sin el otro por lo que lo
arreglan siempre.
Harry: Siempre giras las cosas para que
vayan como a ti te convienen
Irene: Joder es que tengo razón, sabes
que no me gusta nada esa chica…
Harry: Pero es que no te tiene porqué
gustar, es mi amiga te parezca bien o no y voy a seguir viéndome con ella quieras o no –la corta-
Irene: ¿A pesar de saber que me jode?
Harry: Si por ti fuera me aislaría del
mundo para ser solo tuyo y eso no lo voy a hacer
Irene: ¡Eso no es así! -grita
nerviosa- Es que no me dedicas nada de tiempo, te pasas las horas
muertas con tu trabajo, fans y cosas de la música y no te digo que
pares, es lo que te gusta hacer y te comprendo pero soy tu novia y se
supone que también te gusta pasar tiempo conmigo
Harry: Y así es, pero no eres el
centro de mi universo, también vivo, como, respiro, tengo amigos y
trabajo, te recuerdo que si no fuera por eso ni nos habríamos
conocido
Irene: Sé perfectamente como te conocí
y como éramos al principio pero ahora todo ha cambiado, no eres el
del principio
Harry: ¡Por que también me canso! –dice
enfadado-
Irene: ¿De qué? –pide la
explicación-
Harry: ¡De ti! –escupe las palabras
sin pensar- De tus tonterías, de tus celos, te quiero mucho y lo
sabes, me haces feliz como siempre lo has hecho pero cuando te pones
como una cría a pedir explicaciones de todo y a sentirte ofendida
por cada cosa que digo me revientas
Irene: Perdóneme señor de los
ancestros tu no tienes tonterías de niño pequeño ni nada
Harry: Claro que las tengo, pero no las
utilizo para dejarte mal delante de tus amigas, no me pillo esas
rabietas que te pillas tu
Irene: ¿Y por qué no me lo dices en el
momento?
Harry: ¿De qué serviría? Te lo digo
cuando estamos solos en casa y no te sirve de nada porque a la mañana
siguiente vuelves a hacer lo mismo, eres una puta cría
Irene: Pues bien que utilizas a esta
puta cría para follar
Harry: ¡Ahora me sacas esto! –exclama
colmado de siempre oír lo mismo- No te utilizo para eso Irene, parece
que solo te quisiera para eso y no es así, te quiero para comerme un
helado, te quiero para dar un paseo por el parque, te quiero para
perderme en tus ojos y para amanecer cada día junto a ti, te quiero
porque me haces feliz igual que yo creo que te hago a ti pero hay
cosas de ti igual que yo las tendré que no me gustan pero es lo que
dan vida a nuestra pareja, si no, ¿qué mierda de monotonía tendríamos?
Irene lleva su mano izquierda a su
costado y la derecha a su boca. No puede reprimir la sonrisa que
acude a su boca.
Harry: Sabes que te quiero más que a
mi vida, más que a nadie en este mundo –se acerca a ella- pero no
se lo digas a nadie que es un secreto –tomándola de la cintura
para acercarla a él- no quiero que discutamos pero si lo hacemos
terminando así podemos hacerlo las veces que quieras
Irene: No sé como lo haces, con el
cabreo que traía y ya se me ha bajado todo…
Harry: Porque no puedes evitar amar
estos ojos verdes
Irene le da un golpe en el hombro y se
suelta de él riendo.
Irene: No me vuelvas a ocultar cuando
vayas a quedar con Taylor, sólo dímelo, por favor
Harry sonríe y asiente con la cabeza.
Harry: Vale
Irene se acerca a él pero es él el
que da el paso para llegar a sus labios.
Irene: Te quiero.
Sigueee, me encantaa!
ResponderEliminar