Louis pasa todo el viaje dándole
vueltas a lo que le va a decir a Eleanor cuando la tenga en frente.
Espera a que su maleta salga por la cinta transportadora para cogerla
e irse ya a verla. No espera tirarse mucho tiempo en Londres ya que
en nada tendrá que irse para viajar de nuevo por la gira pero se ha
traído lo suficiente para pasar un par de noches. Divisa que su
maleta azul aparece de entre las tiras negras. Anda hasta donde se
encuentra. La coge. Camina solo por el aeropuerto mirando el móvil.
Ha decidido venir sin guardaespaldas ya que es su ciudad y no espera
mucho peligro por ella. La conoce bien y al ser un pueblo pequeño
conoce a casi todo el mundo. Se pone la capucha de su chaqueta antes
de salir a la calle. Todavía está en una gran ciudad y ahí si
puede encontrar un poco más de problemas. Abre la puerta y pone el
pie izquierdo en la calle. Entonces recuerda a su amiga y su obsesión
por pisar siempre primero con el pie derecho. Devuelve el pie
izquierdo al suelo del aeropuerto y pisa la calle con el derecho.
Mira al cielo. Está nuboso, como si
fuera a llover. Anda rápido hasta un taxi. Se monta y le dice la
dirección de la casa de Eleanor. Cuando llegan el hombre le pide muy
amablemente, y sin ninguna pregunta incómoda, un autógrafo para su
sobrina. Louis se baja. A empezado a llover pero muy suavemente. La
calle en la que vive Eleanor es de casas bajas de una única familia
por vivienda. Se sitúa delante del jardín de la casa de la que
todavía es su novia por muchos tiempos que se hayan dado. Abre la
verja y anda por el pequeño camino de pierdas blanca que dan a la
puerta de la casa. Se mete debajo del porche porque está empezando a
llover más fuerte. Coge aire, intenta estabilizar su respiración
aunque está más nervioso que en toda su vida. Entonces pulsa el
botón del timbre. Tardan unos minutos en abrir. Mientras tanto Louis
intenta tranquilizarse. La puerta se abre. Louis se inclina un poco
ya que nadie sale a recibirle. De pronto aparece la madre de Eleanor.
Madre: Hola, Louis –exclama-
Louis sonríe.
Louis: Hola –dice mientras va a
abrazarla-
Se lleva genial con ella desde el
principio cuando Eleanor les presentó.
Madre: Eleanor no está
Louis: Ah, –dice mirando al suelo-
entonces vuelvo luego –devolviéndola la mirada-
Madre: No, tranquilo, no va a tardar y
no parece que vaya a hacer un buen día, pasa y espérala dentro.
Louis se seca los pies antes de entrar.
Anda un poco por el hall hasta llegar al sofá central que está
enfrente de una gran tele situada encima de una chimenea. Detrás de
ella unos ventanales muy grandes que dan al patio. La madre de
Eleanor se sienta en el sofá junto a Louis.
Madre: Bueno, ¿y qué tal?
Louis: Bueno…
Madre: ¿Qué ha pasado, Louis? –Dice
cogiéndole la mano a Louis-
Louis: Lo siento, pero me gustaría
hablarlo con ella primeo, después podemos comentar lo que quieras -intentando sonreír-
Madre: Me parece muy bien, si quieres
puedes subir y esperarla arriba, yo la digo que suba en cuanto llegue
Louis sonríe y asiente. Se levanta del
sofá y camina hasta las escaleras. Las sube y camina por el pasillo
hasta que llega a la habitación de la que todavía es su novia.
Entra. Se sienta en la cama. Observa las paredes blancas entre las
que ha vivido tantísimas cosas con Eleanor. Las paredes que han
visto tantísimos momentos entregándose el uno al otro. Se pone de
pie y camina hasta un armario bajo que tiene Eleanor enfrente de la
cama. Coge un marco con una foto en la que salen él y ella
besándose. De repente se ve interrumpido por el chirriar de la
puerta. Deja la foto donde estaba y se gira para recibir a la persona
que está entrando. Eleanor.
Eleanor: ¿Qué haces tú aquí? –suelta
en cuanto le ve-
Louis: Eleanor –deja salir como un suspiro de su boca-
Camina hacia ella y, en menos de dos segundos, tiene su mano derecha entre las suyas.
Eleanor: Respóndeme –dice quitando
su mano de entre las de Louis-
Louis: Necesito hablar contigo, no es
lo que parece, Eleanor
Eleanor deja escapar una pequeña
sonrisa mientras niega con la cabeza.
Eleanor: ¿Algo más antiguo por favor?
Louis: Sólo te pido que me escuches y
luego ya tomas tus propias decisiones –dice juntando sus manos a
modo de oración y llevándolas a su boca-
Eleanor le mira con sus ojos envueltos
en lágrimas que no va a dejar caer. Se muerde el labio inferior
dudosa. Al final asiente una sola vez y avanza hasta su cama. Louis
la sigue. Se sientan uno enfrente del otro. Eleanor no dice palabra
para que Louis comience a hablar.
Louis: No te pienso mentir, nunca lo he
hecho y no lo voy a hacer
Eleanor: Está bien saber que no vas a
empezar a hacerlo ahora –dice cruzándose de brazos-
Louis: Esa carta la escribí yo
Eleanor: ¡No me digas! –dice con tono
de sátira-
Louis cierra los ojos y sigue hablando
como si no hubiera escuchado nada.
Louis: Si es verdad que me confundí,
Niall y Harry estaban todo el día hablando de las chicas
Eleanor: No les metas ahora a ellos, no
tienen la culpa de nada
Louis: No, claro que no, pero yo
hablaba casi a todas horas con Estefanía, me ayudaba a llevar mejor
el no verte y llegó un momento en el que no sabía si esas
conversaciones estaban haciendo que me olvidara de ti
Eleanor: ¿Cuándo fue eso? –dice con la
voz quebrada-
Louis: Durante el verano -dice bajito-
Eleanor: Esos días en los que me
decías que me querías... –dice dolida-
Louis: Y te lo decía porque en
realidad lo sentía así, Eleanor, te lo decía porque era la pura verdad
Eleanor: ¡Pero si te estabas mensajeando
con otra chica! –exclama- ¡A saber lo que la decías a ella! –no
puede reprimir más una lágrima que estaba al borde de su ojo-
Louis: Pues también la verdad, que la
quería porque era así, sabes que yo cuando siento algo lo digo, no
me corto, me parece una tontería
Eleanor se lleva la mano izquierda a la
frente y se la frota tratando de pensar.
Louis: Pero cuando te vi lo entendí,
nada se compara a lo que siento por ti, tan solo me había confundido
la distancia
Eleanor: No me regales ahora los oídos,
Louis
Louis: No te los regalo, sabes que
llevo enamorado de ti desde que te vi por primera vez, ¿por qué iba a
engañarte ahora? No tiene sentido
Eleanor: Tiene el mismo sentido que
tenía que escribieses esa carta sabiendo que alguien la podría
encontrar, ¿sabes lo que he pasado yo estos días?
Louis: No me lo imagino pero está
claro que yo también lo pasé mal, tu sabes que te quiero y que
nunca dejaría que nuestra relación se rompiera, por nada del mundo
Eleanor: Pues poco a poco estás
consiguiendo que se acabe
Louis: Eleanor, por favor, no me digas
eso –dice poniendo su mano encima de la de ella-
Eleanor quita la mano y gira la cara.
Louis baja la vista y, lentamente, retira su mano del muslo de la que
ha sido la persona más importante de su vida estos años.
Louis: Entonces, ¿ya está? ¿No te lo vas
a pensar ni si quiera?
Eleanor: Necesito tiempo, necesito
estar sola y necesito aclararme las ideas
Louis: No tienes nada que aclarar
Eleanor, sólo hay una verdad
Eleanor: Eso dices tú pero yo llevo
muchos días comiéndome la cabeza y escuchando otras verdades –vuelve a mirar a Louis-
Louis: Pero para eso he venido, para
aclararte todas tus dudas
Eleanor: Pero no es tan fácil
Louis: Ya lo sé
Eleanor: Por favor, Louis, déjame sola
Louis cierra los ojos y suspira. No la
va a decir nada más. Cada palabra que salía por la boca de Eleanor
le dolía más hondo pero ya ha hecho todo lo que estaba en su mano.
Se pone de pie. Camina hacia la puerta, coge el pomo y, antes de
salir la mira una vez más.
Louis: Sabes que te quiero y eso no lo
va a cambiar nadie
Eleanor cierra los ojos. Ya no lo
aguanta más. Una lágrima cae por su mejilla. Louis suspira, levanta
la cabeza mirando al techo. Sale de la habitación y cierra la puerta
tras de sí. Baja las escaleras mirando a la madre de Eleanor que le
espera al final de éstas.
Madre: ¿Cómo ha ido?
Louis: Mal –dice dirigiéndose a la
puerta-
La madre de Eleanor se muerde el labio
inferior preocupada. Louis sale de la casa en el momento justo en el
que ella empieza a subir las escaleras en dirección a la casa de su
hija. Louis sale a la calle. Hace mucho viento. El cielo está
cubierto. Muchas hojas tiradas en el suelo se mueven rápido. Camina
calle arriba. No hay casi nadie por la calle. La gente no suele salir
por esta zona con este tiempo. Llega al final de la calle. Se sienta
en un banco y saca su teléfono. Llama a una vieja amiga que Eleanor
y él tienen en común. Thailín.
Thailín: ¿si?
Louis: Hola, Thailín –dice con la
voz casi rota-
Thailín: Hola Louis, ¿cómo estás?
–dice sabiendo el estado de ánimo de su amigo-
Louis: Mal, Thailín, estoy muy mal, me
ha dejado caer que lo vamos a dejar
Louis no puede más y dejar caer sus
lágrimas. Sujeta el móvil con su mano temblando. Todo su cuerpo
tiembla.
Thailín: Yo he hablado con ella Louis
y…
Louis: ¿Y…? –dice entre lágrimas-
Thailín: Louis tú sabes que ella te
quiere
Louis: No lo suficiente si no soporta
los rumores
Thailín: Eso no es justo, tú no sabes
lo que ha pasado
Louis: Sí, sí que lo sé, yo tampoco
lo he pasado bonito, Thailín
Thailín: Está claro que no pero…
El móvil de Louis suena.
Louis: Tengo una llamada por la otra
línea, dame un momento
Pone la llamada en espera y descuelga
la otra llamada.
Louis: ¿Sí?
Eleanor: Louis
Louis: Dime –dice intentando
recuperar la estabilidad en la voz-
Eleanor: ¿Dónde estás?
Suenan un par de truenos y empieza a
llover.
Louis: En la calle, ¿qué pasa?
Eleanor: Quiero verte, te quiero –deja
salir por fin de su boca-
La mano de Louis de nuevo tiembla. Esta
vez demasiado. Tanto que el móvil cae al banco y desliza por él
hasta caer al suelo. Louis se levanta. Olvida el móvil. Está
empapado porque llueve con mucha fuerza. Mira la calle que
anteriormente ha subido y ve a Eleanor, con la capucha de su chaqueta
puesta, esperándole al final de la calle. Louis empieza a andar. Un
poco más rápido. Cada vez más. Termina corriendo. Cuando llega a
donde está Eleanor se detiene delante de ella. Le coge las manos.
Eleanor: No necesito pensar nada,
siempre he confiado en ti, no tengo porque no hacerlo ahora, te
quiero, eso es lo único que ahora mismo me importa –rodea el
cuello de Louis mientras habla-
Louis rodea su cintura y comienzan a
besarse. Es un beso lento pero con mucha pasión, lleno de recuerdos,
sentimientos encontrados, confianza y sueños de futuro. Cuando se
separan Louis empieza a reír.
Louis: No me lo puedo creer
Coge a Eleanor apretándola contra él.
La eleva y empieza a dar vueltas con ella. Llega un momento en el que
para. Los dos con los brazos extendidos mirando al cielo. Llueve
mucho. Ríen mucho también. No tienen claro el por qué, solo saben
que están felices y que no cambiarían ese momento por ningún otro
de sus vidas. Eleanor se acerca dando tumbos hasta Louis. Le coge de
la camiseta y se pone un poco de puntillas para decirle algo al oído.
Eleanor: Mi madre se acaba de ir, no
hay nadie en casa
Louis sonríe pícaro. Vuelve a besar a
su novia y, juntos, entran en la casa.
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