viernes, 14 de junio de 2013

Capítulo 126

Irene no salía de su asombro cuando vio las fotos. Lo que más le duele no es que haya pasado el día con Taylor y Baby Lux cuando ella ni si quiera la conoce. Tampoco es que se supusiera que iba a estar con los chicos y no lo hiciera. Lo que más la duele es que no le haya dicho nada. Él sabe lo que la molesta que hable, tenga relación y quede con Taylor después de todos los rumores, han hablado mucho de ello y aunque Harry siempre la tranquiliza porque con ella no tuvo nada, cada vez que sale algo de Taylor, Irene entra en tensión y no hay palabras para explicarla que no pasa nada. Cuando vio la foto de Harry con Lux entre las piernas y Taylor mirando a Harry entró en estado de tristeza. Cuando vio una foto en la cual Lux no aparece y están los dos mirándose demasiado cómplices, Irene rompió a llorar como nunca la habías visto. No te gusta nada verla así. Ahora no para de dar vueltas por el jardín de la casa ya que Harry sigue sin cogerle el teléfono. Has llamado a Louis para que llamara a Harry porque, a lo mejor, a él si que se lo cogía pero nada, parece que ha decidido desconectar del mundo por hoy.

Las horas pasan con Irene cada vez más nerviosa y con menos uñas. No aguanta más y realiza la vigésimo cuarta llamada al mismo teléfono. De nuevo cuatro soniquetes y cuatro segundos más en los que el nerviosismo aumenta.

Irene: ¡Joder! –dice con rabia-

El siguiente toque es más esperanzador cuando oye cómo se descuelga.

Harry: Buenas noches –dice feliz-

Irene: Hola –muy enfadada-

Harry: Te he echado de menos hoy

Irene: Si, si, se ha notado, ¿estás en casa? –muy seria-

Harry: Si, ¿Pasa algo?

Irene cuelga. Se mete el móvil en el bolsillo, se pone una chaqueta y sale de la casa. Se dirige al bungaló de Harry. A medio camino ve aparecer a un chico con una camisa vaquera, una chaqueta azul y encima una color caqui, unos vaqueros azules y unas zapatillas marrones. Los ojos de Irene empiezan a encharcarse cuando le ve. Cuando está a unos centímetros de su cara de preocupación ella levanta la mano dispuesta a pegarle. Él no realiza ningún movimiento. Irene cierra el puño y se deja caer, rendida en lágrimas reprimidas, sobre su hombro.

Irene: ¿Cómo has podido?

Harry: ¿Cómo he podido qué?

Irene le mira. Se muerde el labio superior negando con la cabeza.

Irene: Me has mentido –dice echándose para atrás-

Harry: ¿Qué?

Irene: Me has mentido –repite, frase y acto-

Harry: Yo no… -para- Yo no te he mentido –dice muy seguro-

Irene: Ah, no disculpe, no sabía que “estar ocupado” era dar una vuelta con tu queridísima amiga

Harry se lleva la mano a la frente. Interpone su lengua entre sus dientes de la mandíbula inferior y su labio y gira un poco hacia la izquierda de la cabeza.

Irene: Hombre, ¿ahora caes? Bien Harry, bien, ¿Qué has ido? ¿A acompañarla a casa y ahora te haces el sorprendido? –dice irónica-

Harry: Irene, aquí no, por favor

Irene: ¿Qué pasa? ¿Puede que haya paparazzis? ¿No quieres que te vean mas conmigo? ¿Es eso? ¡Pues me la soplan tus queridos cotilleos! Me da exactamente igual lo que puedan sacar ya de nosotros –grita-

Harry: Irene, vamos dentro y lo hablamos tranquilamente -en tono conciliador-

Irene: Estoy hasta los cojones de tus famoseos, de que no podamos salir a la calle tranquilos por tu miedo –sin hacer caso-

Harry: Irene, cállate

Irene: Sólo te preocupas de lo que pensarán, del “que dirán” y no te preocupas por mi, por lo que siento

Harry no aguanta más esos gritos en plena calle y en unos pocos movimientos se coloca a Irene en el hombro a modo de saco, con lo poco que pesa no es difícil levantarla. Irene empieza a darle puñetazos y patadas en el abdomen, a morderle enfadada y ha hacerle cualquier tipo de cosa que se la ocurre para soltarse de él.

Irene: ¡Harry suéltame! ¡Qué me sueltes! –grita enfadada-

Harry avanza con paso firme hasta su caseta. Sabe que no habrá nadie, los chicos están haciendo cosas o con sus amigas. A pesar del dolor físico y psíquico que le está produciendo en este momento Irene continúa con ella en brazos, está dispuesto a hablar con ella y a explicarla todo. Se dirige a la habitación, sabe que no habrá nadie. Niall está con Alejandra, Liam aprovechará el poco tiempo que tendrán con Carolina y Zayn y Louis habrán salido a dar una vuelta con Belén. Con ella a cuestas, saca las llaves y abre la puerta. Pasa y cierra, anda hasta la habitación y la deja en el suelo no sin antes cerrar la puerta de la habitación. Irene cae derrumbada al suelo, con la cara entre sus manos, ocultando sus lágrimas. Harry acude a su lado y la toca el hombro.

Irene: ¡Suéltame! –grita desaciéndose de él-

Harry: ¿Por qué estás así? No te entiendo –dice mirándola todavía a su lado-

Irene: ¿Que no sabes por qué estoy así? ¿Te parece normal decirme que estás haciendo cosas y coger e irte a pasar el día con Taylor?

Harry: No te he mentido estaba haciendo cosas

Irene: ¿Y tan importantes eran esas cosas que era pasar un día con esa… -se piensa dos veces la palabra y prefiere omitirla- que no podías pasar un momento conmigo, ni si quiera cogerme el teléfono y vas y no me lo dices?

Harry: Pensé que te enterarías de todos modos por lo que no me preocupé

Irene: Y es mejor que me entere por medios de comunicación que por mi propio novio, ¿no? Es eso –dice levantándose-

Harry: No… la verdad es que te lo tenía que haber dicho

Irene: ¡TARDE! –exclama- Llegas tarde Harry, como siempre, siempre te das cuenta del daño que has hecho cuando ya no tiene solución y estoy cansada, un “perdón” puede solucionar las cosas una vez, dos, tres, diez veces pero es que siempre estamos igual, sabes el daño que me hace que te veas con ella, sabes el daño que me hacen los rumores y tus conversaciones con ella y no solo sigues haciéndolo si no que me lo ocultas

Harry: No te lo estaba ocultando Irene

Irene: Pero no me lo has dicho –le interrumpe-

Harry: ¡Tampoco te tengo que contar todo lo que hago! –exclama- No eres mi madre cuando tenía cinco años, es más, creo que ella me tenía menos controlado entonces que tú ahora

Irene: ¿Te sientes presionado? Si es así, tiene fácil solución –grita-

Harry: No he dicho eso, no lo saques de contexto como haces siempre

Irene: ¿Ahora saco todo de contexto?

Han tenido varias discusiones fuertes. Ambos son muy temperamentales y cuando están enfadados dicen las cosas sin pensar y se hacen daño, tanto que luego es difícil curar las heridas pero siempre terminan solucionándolo. Ya se conocen y saben que a pesar de su orgullo, de lo rencorosos que son y de su temperamento no pueden estar el uno sin el otro por lo que lo arreglan siempre.

Harry: Siempre giras las cosas para que vayan como a ti te convienen

Irene: Joder es que tengo razón, sabes que no me gusta nada esa chica…

Harry: Pero es que no te tiene porqué gustar, es mi amiga te parezca bien o no y voy a seguir viéndome con ella quieras o no –la corta-

Irene: ¿A pesar de saber que me jode?

Harry: Si por ti fuera me aislaría del mundo para ser solo tuyo y eso no lo voy a hacer

Irene: ¡Eso no es así! -grita nerviosa- Es que no me dedicas nada de tiempo, te pasas las horas muertas con tu trabajo, fans y cosas de la música y no te digo que pares, es lo que te gusta hacer y te comprendo pero soy tu novia y se supone que también te gusta pasar tiempo conmigo

Harry: Y así es, pero no eres el centro de mi universo, también vivo, como, respiro, tengo amigos y trabajo, te recuerdo que si no fuera por eso ni nos habríamos conocido

Irene: Sé perfectamente como te conocí y como éramos al principio pero ahora todo ha cambiado, no eres el del principio

Harry: ¡Por que también me canso! –dice enfadado-

Irene: ¿De qué? –pide la explicación-

Harry: ¡De ti! –escupe las palabras sin pensar- De tus tonterías, de tus celos, te quiero mucho y lo sabes, me haces feliz como siempre lo has hecho pero cuando te pones como una cría a pedir explicaciones de todo y a sentirte ofendida por cada cosa que digo me revientas

Irene: Perdóneme señor de los ancestros tu no tienes tonterías de niño pequeño ni nada

Harry: Claro que las tengo, pero no las utilizo para dejarte mal delante de tus amigas, no me pillo esas rabietas que te pillas tu

Irene: ¿Y por qué no me lo dices en el momento?

Harry: ¿De qué serviría? Te lo digo cuando estamos solos en casa y no te sirve de nada porque a la mañana siguiente vuelves a hacer lo mismo, eres una puta cría

Irene: Pues bien que utilizas a esta puta cría para follar

Harry: ¡Ahora me sacas esto! –exclama colmado de siempre oír lo mismo- No te utilizo para eso Irene, parece que solo te quisiera para eso y no es así, te quiero para comerme un helado, te quiero para dar un paseo por el parque, te quiero para perderme en tus ojos y para amanecer cada día junto a ti, te quiero porque me haces feliz igual que yo creo que te hago a ti pero hay cosas de ti igual que yo las tendré que no me gustan pero es lo que dan vida a nuestra pareja, si no, ¿qué mierda de monotonía tendríamos?

Irene lleva su mano izquierda a su costado y la derecha a su boca. No puede reprimir la sonrisa que acude a su boca.

Harry: Sabes que te quiero más que a mi vida, más que a nadie en este mundo –se acerca a ella- pero no se lo digas a nadie que es un secreto –tomándola de la cintura para acercarla a él- no quiero que discutamos pero si lo hacemos terminando así podemos hacerlo las veces que quieras

Irene: No sé como lo haces, con el cabreo que traía y ya se me ha bajado todo…

Harry: Porque no puedes evitar amar estos ojos verdes

Irene le da un golpe en el hombro y se suelta de él riendo.

Irene: No me vuelvas a ocultar cuando vayas a quedar con Taylor, sólo dímelo, por favor

Harry sonríe y asiente con la cabeza.

Harry: Vale

Irene se acerca a él pero es él el que da el paso para llegar a sus labios.

Irene: Te quiero.

1 comentario: